Es ‘tuit’ y no ‘tweet’: Las nuevas reglas del español en internet
La Real Academia Española publicó el primer manual práctico de uso del español en la red de redes
(Imagen: especial)

La RAE publicó el manual ‘Escribir en internet. Guía para los nuevos medios y las redes sociales’, en el que insertó algunos usos de palabras en línea como “tuitear” y “bloguear”.

De acuerdo con un comunicado, el manual realizado por Mario Tascón “recoge recomendaciones y estudios de más de cuarenta expertos sobre cortesía en la red, correspondencia electrónica, reputación online, español global, escritura colectiva, redacción para blogs, mensajería instantánea, gestión de comentarios, redes sociales, emoticonos, accesibilidad… y todo lo que hoy resulta necesario para trabajar con corrección en la red”.

La noticia fue bien recibida en Twitter, aunque algunos criticaron a la Academia que ingresara palabras “en boga” y no algunas de uso común en otras regiones.

Conoce el Prólogo

Con la obra Escribir en internet, la Fundéu BBVA plantea un conjunto de problemas teóricos y de soluciones prácticas destinados a los usuarios de los nuevos medios y, también, a los profesionales que hoy ocupan sus trabajos en este novedoso campo.

Son múltiples las sugerencias que aparecen en la lectura de estas páginas, repletas de connotaciones y de asociaciones. En primer lugar, es necesario observar su extraordinaria oportunidad: en un momento inicial de las relaciones entre los medios nuevos, los canales novísimos y los dispositivos capaces de realizar tareas impensables solo hace unos meses, era indispensable disponer de un manual copioso que –como nueva brújula– permita la navegación inteligente por las nuevas aguas y sea, a la vez, una caja de herramientas adecuadas para el trabajo diario de los profesionales.

Este libro plantea en sus bases teóricas los viejos problemas de la antigua retórica clásica en su aplicación a un mundo tecnológico radicalmente original. La constante relación entre el autor y los destinatarios sigue siendo el eje central de los problemas, lo mismo que las circunstancias que los rodean y los condicionan. El uso de la lengua, ya estudiado en la filosofía analítica, debe plantearse ahora en los nuevos medios y con los recursos gráficos de reciente creación, como los emoticonos, por ejemplo. Antiguas virtudes estilísticas, como la brevedad o la claridad, quedan privilegiadas en esta nueva situación supeditada a factores muy distintos de carácter tecnológico, como el número de espacios disponibles o la legibilidad del texto.

Estas características citadas nos llevan al revolucionario cambio que han sufrido la lectura y la escritura. La lectura queda condiciona- da por el medio y se estructura sobre la denominada técnicamente lectura en F: la primera línea de un texto y la siguiente se leen longitudinalmente, mientras que el resto del texto se examina de arriba abajo, con los condicionamientos que los expertos aconsejan para la medida y estructura de los párrafos. La página y la pantalla recuperan parte de los problemas que habían aparecido en la época clásica entre la página del texto y el lienzo del pintor, y añaden la relación maravillosa de la hipertextualidad, posibilidad que hubiera hecho las delicias de los comentaristas de textos del Humanismo.

La escritura, que hoy ocupa espacios inimaginables tan solo hace diez años, registra, por una parte, un ambicioso deseo de perfección formal en alguno de sus empleos más característicos y, en otros géneros, sin embargo, aparece entreverada por la oralidad, presidida por lo coloquial, la informalidad, las abreviaturas o, simplemente, por la búsqueda de la eficacia más completa en la comunicación.

Como en los manuales de cortesanía de la época clásica, se aconseja que los usos idiomáticos en los nuevos medios estén presididos por el respeto y la cortesía hacia el interlocutor, aunque a veces el anonimato permite los mayores desafueros sin que las personas aludidas puedan defenderse como sería de justicia.

El tono elegido por las recomendaciones es el tradicional en la Fundéu BBVA: no se trata de promulgar normas rígidas, sino de formar en la mente de los lectores de la obra una preocupación constante por los usos idiomáticos en sus aspectos generales, por ejemplo, el empleo de las fórmulas de tratamiento (tú, usted, vos) o aspectos muy particulares de la variación lingüística destinados a eliminar los localismos.

Creo sinceramente que la obra cumple por completo con los objetivos señalados de servir a la actividad cotidiana de un amplio conjunto de usuarios y a las necesidades de los profesionales. Unos anexos (vocabulario, fuentes, bibliografía) completan la útil caja de herramientas. La obra se irá haciendo mayor a través de la página electrónica, cumpliendo así con el dinamismo, la velocidad y la participación de los usuarios que caracterizan a los nuevos medios. De esta manera se irá haciendo más útil a todos los lectores, que iremos aprendiendo novedades y recursos para nuestra formación técnica. A mí, su consulta me ha sido extraordinariamente placentera y me siento muy orgulloso de poder felicitar a los responsables, Joaquín Müller-Thyssen y Mario Tascón, a los redactores y a toda la Fundéu BBVA por este excelente trabajo.

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