El evangelio ambiental del Papa Francisco, artículo de José Luis Lezama
La Encíclica Laudato Si "hace un llamado a los poderosos del mundo, a los poderes del mundo, a responder por sus actos, por sus conductas y a resarcir los daños que han provocado en la gente, en los pobres y en la naturaleza".
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(Foto: ACI Prensa).


El Evangelio Ambiental del Papa Francisco
Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.
Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
por el cual a tus criaturas das sustento.
Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.
Cántico del hermano sol
San Francisco de Asís
José Luis Lezama
El ejemplo San Francisco
En las tardes de invierno, cuando el frío arrecia en Asís; cuando están ausentes las flores y el páramo se impone con su paisaje gris, descolorido, sin la alegría que procuran los bosques y el canto de los pájaros, aún se puede ver a San Francisco caminando por los confines del pueblo, con su tarro de miel, buscando a las abejas que padecen la escasez que les obsequia el invierno. No sólo busca alimentar a las abejas cuando el néctar es escaso; desea también restituirles la miel que le hemos quitado. Sabe que las abejas, sabias y previsoras, colectan y acumulan la miel que la primavera les brinda con generosidad solidaria para sobrevivir el desierto invernal. Su acto no es sólo de compasión y piedad, es también de justicia, de solidaridad y de redención.
La naturaleza del Evangelio Ambiental del papa
La Encíclica Laudato Si (Laudato Si, mi Signore: Alabado seas, mi Señor), Sobre el Cuidado de la Casa Común, La Tierra, hecha pública en el Vaticano este jueves 18, está dirigida no sólo a los 5000 mil obispos y a los mil doscientos millones de católicos del mundo, sino a todos quienes comparten esta casa común  que es la Tierra. Las ideas contenidas en esta carta encíclica constituye laenseñanza papal sobre el medio ambiente más completa y de mayor alcance para entender la actual crisis ambiental, por parte de una de las iglesias con mayor presencia en el mundo.
            La enseñanzas del papa contenidas en la Encíclica permiten entender la crisis ambiental en su dimensión profunda, y permiten a la vez valorar la magnitud del esfuerzo requerido para su superación. Las ideas allí contenidas no son, por supuesto, originales, ni son de la autoría papal; son ideas que han circulado desde hace tiempo en los ámbitos intelectuales del mundo, en algunas organizaciones de la sociedad civil, en las discusiones de algunos de los pensadores más lúcidos dentro del campo de la ecología política, de la sociología y economía ambiental, de la filosofía y del pensamiento político.
Tienen que ver con una interpretación de la crisis ambiental contemporánea en la que los factores que la producen no se limitan a la ecología, sino que tiene que ver con la economía, con la política, con el poder; con las relaciones sociales que colocan no sólo a los humanos en condiciones de pobreza, desigualdad y sometimiento, sino que también establece y mantiene relaciones de explotación, subordinación y sometimiento con el mundo no humano, con la naturaleza,  la Tierra, quien en palabras del papa, padece también de pobreza y explotación.
            La novedad de la carta encíclica consiste, por una parte, en la forma en que están ordenadas estas ideas, la conjunción de los factores que se exponen para entender la crisis y, por otra parte, en la fuerza moral del jefe de la iglesia católica para posicionarse y posicionar la causa ambiental en el veleidoso escenario político real, en el mundo de la real politik, con una gran fuerza política. Es este un posicionamiento  que ayuda enormemente a quienes, desde distintos terrenos, luchan de manera auténtica y desinteresada por enfrentar la crisis planetaria, ya sea investigando las causas, confrontando ideas, proponiendo soluciones o buscando acuerdos internacionales, como es el caso de las negociaciones para decidir sobre el futuro del clima planetario que tendrá lugar en París en noviembre y diciembre del presente año.
            Las ideas ambientales del papa pudieran parecer nacidas del pensamiento más radical de la Ecología Política, rememoran incluso parte de las que provienen de su rama más extrema, la Deep Ecology, sobre todo por la fuerza con la que plantea el valor intrínseco del mundo no humano. No obstante, a diferencia de estas corrientes, para la Encíclica ambos, el mundo humano y el no humano padecen de pobreza, de explotación; son reducidos a objetos, a mercancías, a la lógica de la una economía desprendida de sus compromisos con la satisfacción de las necesidades humanas y volcada a la economía misma, persiguiendo sólo los fines de la economía, es decir, la rentabilidad y la ganancia. El papa denuncia la cosificación, la materialidad del mundo moderno, la ausencia de valores y la instauración de un reino de la superficialidad regido por lo que considera una idolatría del dinero. Ningún desarrollo, ningún progreso material, científico y tecnológico tiene sentido si no va acompañado de  un contenido moral, de una búsqueda de realización en libertad del los humanos y los no humanos.
Pero las ideas ambientales del papa son, sobre todo, de naturaleza franciscana; es la figura de San Francisco las que están presentes en su idea de redención de los pobres del mundo, de los pobres del mundo humano y no humano. Es San Francisco quien está detrás de su intensión, no sólo de expresar amor y piedad a los pobres  y a la naturaleza, sino particularmente en su búsqueda de solidaridad, de redención y de restitución de los derechos que corresponden a las diversas criaturas del mundo natural, humanos o no humanos.
            La Encíclica también busca una conciliación, puntos de contacto entre las cuestiones que tienen que ver con la fe, con las que tienen que ver con la razón y la ciencia, expresando así su conciencia de que los hombres de hoy no viven sólo en el mundo de la ciencia, que las vidas humanas no se rigen sólo por las verdades científicas, sino también por sus creencias, sus emociones y sobre todo por principios morales. Es  a este compromiso moral al que recurre para pedirle al mundo, a los que tienen el poder, a los que sostienen el mundo desigual en el que vivimos,  el pago de la deuda que tienen con aquellos de quienes han extraído su riqueza y poder, y para recordarle a los habitantes del mundo de su compromiso moral con una causa que es común a todos.
La novedad del evangelio ambiental del papa
Cuál es esta novedad que se expresa en la Encíclica y que le da su verdadera dimensión ambiental; en qué consiste esta dimensión ambiental. veamos por partes:
1)    La encíclica expone las causas de la crisis ambiental; no habla sólo del cambio climático sino de los problemas ambientales en su conjunto; aunque hace exhortos específicos para enfrentar el cambio climático. Las causas de la crisis que expone no se reducen a la ecología, sino que resultan de la economía, de la política, de la pobreza, de la desigualdad y de los factores de poder que rigen las vidas de las personas, de los países y del planeta en su conjunto.
2)    La perspectiva contenida en el documento papal es de naturaleza ambiental, y dentro de lo ambiental se ubica en una dimensión que pudiera verse como ecocentrista. Porque a pesar que está pensada en el hombre, en el ser humano, no se limita a una visión antropocentrista. La Encíclica señala precisamente que es este antropocentrismo, la idea de pensar que el mundo, que todos los seres, y el conjunto de la naturaleza misma existe en función de los humanos y que, por tanto, éstos tienen derecho a someterla, explotarla, ponerla a su servicio y agotarla, una de las causas que explica la crisis ambiental que enfrenta el mundo.
3)    Pudiera pensarse que las enseñanzas papales contenidas en la Encíclica tienen su origen en la ecología política más radical. Esto significaría ignorar el profundo espíritu franciscano que la alienta. La salvación que el papa busca no es sólo la del mundo humano sino también la del no humano. Los pobres que preocupan al papa no son nada más los de naturaleza humana; la misma Tierra aparece como un pobre más que padece explotación y daños a su integridad, salud y dignidad. Como a San Francisco, al papa le preocupa lo que le ocurre al viento, al sol, a la luna, al polvo, a la hermana Tierra, al agua, a los pueblos, a las naciones y a la gente pobre. Para todos ellos busca la salvación y la restitución de su dignidad; todos ellos son seres merecedores de consideración moral, todos son parte necesaria de la creación, y como tales con derechos plenos a desplegarse con libertad y plenitud.
4)    La encíclica es un documento realista, carece de ingenuidad y está completamente plantado en el mundo; sus ideas no resultan de la inspiración y sus interpretaciones de la crisis no se explican por la magia o lo sobrenatural; la crisis ambiental no aparece como producto de la lucha entre ángeles y demonios; nace del poder, de la competencia económica, de la política, de la voluntad de someter al mundo humano y no humano y ponerlos al servicio del dinero, de la producción y del consumo bajo la lógica de la economía, de ‘la idolatría del dinero’.
5)    Hace un llamado a los poderosos del mundo, a los poderes del mundo, a responder por sus actos, por sus conductas y a resarcir los daños que han provocado en la gente, en los pobres y en la naturaleza.
6)    Ve las relaciones entre países, como relaciones de poder, como relaciones de beneficio económico en las cuales los países desarrollados no sólo extraen su riqueza y poderío de los países pobres, del mundo no desarrollado, sino que existen como sistema, como sistema mundial, precisamente perpetuando esta relación desigual y de dominio. Son los países ricos los que han provocado la deuda de los países pobres, su sometimiento por la deuda, por ello hace un llamado para cancelar esta deuda. Y son también estas naciones las responsables en mayor medida de la deuda ecológica, del consumo por adelantado, del consumo del futuro, del inmenso consumo de la naturaleza por quienes hoy comandan la economía, dejando a las gentes y a los ecosistemas del futuro sin los medios de subsistencia para desplegarse en el mundo con libertad, plenitud y dignidad.
http://joseluislezama.blogspot.mx/
@jlezama2



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