El amor se genera en la misma zona que la adicción a las drogas

Científicos de las universidades de Syracuse y Virginia Occidental revelaron en un estudio que las zonas donde el amor se genera son la ínsula y el núcleo estriado, que está vinculado con el área donde nace el deseo sexual.
(Imagen: universitam.com)

El amor, una de las emociones más complejas, se genera en la misma zona que está actualmente asociada a la adicción a las drogas, según una investigación realizada en las universidades de Sycaruse y Virginia Occidental, en Estados Unido, y el Hospital Universitario de Ginebra en Suiza.

Dicho estudio, publicado el miércoles por BBC Mundo, también mostró que las zonas donde el amor se genera son la ínsula y el núcleo estriado, que está vinculado con la zona donde nace el deseo sexual, a pesar de que ambas emociones están separadas.

La ínsula es una porción de la corteza cerebral que está plegada en una zona entre el lóbulo temporal y lóbulo frontal, mientras que el núcleo estriado está localizado cerca, en el cerebro anterior.

Para realizar esta investigación, los científicos de la Universidad de Concordia, en Canadá, que también participaron en la investigación, revisaron cerca de 20 estudios que habían analizado la actividad cerebral del amor y el deseo sexual.

En los estudios anteriores se había sometido a los participantes a escáneres de fMRI (imágenes de resonancia magnética funcional) para observar la actividad de su cerebro mientras estaban comprometidos en tareas relacionadas a imágenes eróticas o a observar la fotografía de la persona de quien estaban enamorados.

Diversos estudios de la mente humana han demostrado que las emociones se originan en el llamado sistema límbico, un conjunto de estructuras importantes que incluyen el hipocampo y la amígdala, entre otras.

El área que se activa con el deseo sexual se activa también con otras cosas que producen placer, como la comida, sin embargo la zona del núcleo estriado que se activa con el amor es mucho más compleja, porque según los científicos, se necesita un “valor inherente” para activarla.

“No sabíamos qué encontraríamos, pensamos que ambos estarían completamente separados. Pero resultó que el amor y el deseo activan áreas específicas pero vinculadas en el cerebro” explicó el profesor Jim Pfaus quien dirigió el estudio.

También dijo que “mientras el placer sexual tiene un objetivo muy específico, el amor es más abstracto y complejo y por lo tanto menos dependiente de la presencia física de otra persona” el profesor agregó que “el amor realmente es un hábito que se forma con el deseo sexual y que recompensa a ese deseo” dice el científico.





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