Sufren oaxaqueños por carencias en hospitales; muere bebé prematuro
No existe un hospital con la capacidad ni la infraestructura adecuada para atender nacimientos prematuros o con complicaciones.
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Por Diana Manzo desde Oaxaca

El pasado 7 de octubre nació un bebé prematuro en el Hospital General de Juchitán, Oaxaca, “Macedonio Benítez Fuentes”, quien falleció el domingo 9; había nacido a las 32 semanas, con bajo peso y síndrome de dificultad respiratoria.

En dicho hospital como el de Ciudad Ixtepec, las Unidades de Cuidados Intensivos (UCIN) están en obra negra desde hace más de seis meses; la excusa para no concluirlos es la “falta de presupuesto económico” y el único que funciona pero sin medicamentos se encuentra es el Hospital de Salina Cruz.

Diariamente se violenta el derecho a la salud de miles de oaxaqueños en la región del istmo. No existe un solo nosocomio con la capacidad ni la infraestructura adecuada para atender nacimientos prematuros o con complicaciones. Las áreas que existían se quedaron desde hace varios meses en el olvido y desde entonces se improvisan pasillos o corredores para tratar de atender hasta donde es humanamente posible a los recién nacidos.

La idea de un área, departamento u oficina que le dé continuidad a los bebés prematuros como son los Centros de Seguimiento Pediátrico -donde desde que son dados de alta y hasta los seis años los menores de edad tienen que acudir a recibir terapias sobre estimulación neromotora, de lenguaje, audiología, pediatría y somatometría- es un “sueño lejano”. Tampoco existen.

La falta de continuidad en los menores provoca que frecuentemente observemos niñas y niños con discapacidad, algunas motoras como el simple hecho de poder caminar por sí solos, otras de lenguaje como el hecho de poder comunicarse de forma adecuada, o niños con un neurodesarrollo mucho menor a la media nacional.

Luis Aquino Santiago, médico pediatra neonatólogo –uno de los cuatro que hay que una región en la que nacen al mes al menos 50 prematuros- llegó al hospital hace seis meses y desde entonces no ha dejado de atender a diario entre 8 y diez nacimientos entre prematuros y pacientes a término; mensualmente nacen 50 bebés prematuros en los hospitales del Istmo de Tehuantepec.

Muchos de los casos en que nacen los bebés prematuros, según el especialista, es la falta al control prenatal originado por la pobreza de las mujeres, quienes carecen de alimentos ricos en vitaminas y minerales, o por el nivel educativo de las madres; esto, sumado a la obsesión de los gobiernos por preocuparse más por obtener cifras en sus reportes mensuales que atención médica de calidad, dejando a un lado el verdadero sentido de la medicina preventiva.

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El cierre de la UCIN en Juchitán

Hace cuatro semanas, el 15 de septiembre , médicos y enfermeras del área de pediatría cerraron la UCIN de Juchitán debido a que la obra de rehabilitación que comenzó en el mes de marzo solo tiene el 30 por ciento de avance y la misma situación se vive con la UCIN de Ciudad Ixtepec.

La lenta y tardía rehabilitación de las tres áreas que la componen (Terapia intensiva e intermedia y etapa de desarrollo) hicieron que durante seis meses la UCIN y el área de pediatría se fusionaran; es decir bebés prematuros y los no prematuros convivieron con el riesgo de que se pudiera “pescar” una infección y morir.

“No había de otra”, explica el neonatologo, “durante 180 días recibimos a los bebés prematuros y los unimos con los no prematuros, mientras unos estaban con sus madres recibiendo el calor, los otros en un cunero con tubos para respirar y cables recibiendo los cuidados intensivos, hasta que dijimos basta, así no podríamos arriesgarnos y tampoco a las madres y bebés, lamentablemente este fin de semana falleció un bebé que nació prematuro que se encontraba el no tener una UCIN, una obra que se prometió culminar en este 2016 está cobrando vidas”.DSC_0294

El ambiente es desolador y de total silencio en el área de pediatría, la impotencia y la molestia se reflejan en los rostros de los médicos y enfermeras.

Cada vez que llegan a sus guardias observan al final del pasillo una gran bolsa de plástico de color negra que ha permanecido desde marzo: simula la puerta que da entrada a la UCIN.



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