“En casa en el Zoo”, explicada por sus protagonistas
Conectando el lado animal, bestial del ser humano es como puede evitarse o enfrentarse el desmoronamiento de una circunstancia, coinciden los protagonistas de la última obra del Foro Shakespeare.
BRUNO BICHIR E ITARI MARTA 3
Foto: Karina Maciel

Los actores Bruno Bichir e Itari Martha compararon la obra “En casa en el Zoo“, de Edward Albee, con lo que se vive en México: un país convulso que se siente al borde del desmoronamiento, por lo que sus protagonistas deben activar “su lado animal.”

En entrevista para Aristegui CNN, los protagonistas de esta obra de teatro que se presenta en el Foro Shakespeare, consideraron que mucho de lo abordado por el dramaturgo norteamericano quien falleció el pasado 16 de septiembre, “cae como anillo al dedo a la situación mexicana.”

Bruno Bichir expuso que la obra aborda nuestra naturaleza aparentemente civilizada, de contener, de ser diplomáticos y de ser políticamente correctos: “El discurso de la política mexicana en general al cual nos hemos acostumbrado malamente donde en vez de hablar francamente al pueblo (…) y pedir 8 veces disculpas para pedir un café y despedirnos 50 veces antes de colgar el teléfono no vaya a ser que sea demasiado agresivo.”

“¿Qué no valdría la pena mejor ser bestias, no es eso lo que somos? Y quizá así nos podemos entender, quizá así nos podemos comunicar a un nivel sensorial, a un nivel amoroso, y después a un nivel intelectual, ético, filosófico, político y económico”, comentó.

Preguntó si en México nos gustaría un presidente que admita que todo está mal o uno que simplemente pida perdón sin resolver de fondo.

Bichir señaló que históricamente el teatro “busca a través de las emociones y las ideas una reflexión a través de la catarsis”.

Por su parte, Itari Martha comentó que el primer acto cambió “el tono de la obra” pues en su versión original los espectadores solían tomar con mucha profundidad y formas rebuscadas el verdadero mensaje de la obra.

“No es que esté diciendo tómate la vida a la ligera, lo que está diciendo es el hecho de que tú profundices, tu capacidad de profundizar en tus emociones y en tus pensamientos sí tiene que ver sí con reírte de las circunstancias, si le pones demasiado peso es poner peso sobre peso, equilibrar la comunicación con el oyente a partir de la risa”, aclaró.

Detalló que su personaje, Ann, integra todas esas palabras que a principios de los 70, momento en que está escenificada la obra, estaban ligadas con la liberación femenina y que aunque podrían darse por hecho en la actualidad; “son discursos que tal vez las mujeres tendríamos que recordar.”

Agregó que el primer acto, donde se habla de la sexualidad, de cómo “la razón y el animal se ponen de acuerdo para dialogar” y  consideró que si no está el lado bestial o animal “tampoco podemos establecer un equilibrio”.

Sobre la relación de la obra con lo que vive México en la actualidad, comentó que como en la obra los protagonistas no tienen capacidad de entablar un diálogo de iguales: “Lo que yo veo de mi país con respecto al lenguaje, es que por un lado le otorgamos a imágenes como la verdad de la palabra (…) es increíble cómo lo creemos”

“Cómo México logra hacer un tono que tenga que ver con la honestidad, no con alabanzas tampoco con perdones, cómo logramos reinventar un discurso en donde sí logremos comunicarnos honestamente sin parafernalias” y añadió “en este país estamos llenos de rabia, ¿cómo la sacamos?, y eso es lo que une con la palabra animal”, detalló.

Precisó que no es que los mexicanos pretendamos que vengan a resolvernos los problemas pero tampoco se trata de “matar” a los personajes con los que no estamos de acuerdo.

Sobre la sinopsis de la obra, Itari Martha comentó que el autor de la obra “plantea dos universos en donde hay dos seres que ese están peleando por una banca en un parque que además a nadie le importa más que a esas dos personas”. Al respecto, Bruno Bichir abundó: “Peter que está casado, es un editor de texto, después de tener una confrontación con su mujer, se va al parque”.

Bichir comentó que cuando Peter está en el parque “llega un hombre (Jerry) atribulado con una serie de cuestionamientos de toda una vida, clasistas, sexuales, religiosas incluso teológicas, intelectuales que pareciera un tipejo, es el último rincón de la sociedad (…) cuestionamientos más importantes que el de la vida acomodada (de Peter)” y ambos establecen un diálogo, se comunican.

Detalló que la obra inicia con la frase “tenemos que hablar”; refirió que “ellas tienen esa capacidad de ver un universo, los hombres ven un planeta y exigen”; en tanto, “el final de la obra es ver lo que ocurre con Peter” después de su encuentro con Jerry.

“La obra dejó de ser solemne, pero mantiene su seriedad, es una pieza que deriva en tragedia, con sus tintes de humor salpicados, por eso se transformó al incluir la primera escena y termina teniendo un sentido del humor muy negro, muy ácido muy perturbador, incisivo y cuestionador” para el espectador, concluyó.



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