Aristegui, tema que acapara columnas en distintos diarios
El caso MVS-Aristegui sigue siendo un tema aboirado por columnistas de diferentes medios de comunicación.
etica segura
(Foto Twitter @EticaSegura)

A continuación algunas columnas publicadas este jueves en diverpos medios, sobre caso MVS-Aristegui:

Patricia Martin/El Financiero

“Arte y libertad de expresión”

Pareciera que nuestro mundo está en un constante grito de auxilio, bajo un peligro inminente. La absurda violencia en nuestro país; el reciente atentado en París a la revista Charlie Hebdo; el fundamentalismo religioso; el crecimiento de ideologías radicales y Estados que las implementan a toda costa; crisis económicas y sociales, crímenes de género u odio… Los horrores del mundo contemporáneo parecen no tener fin, aunque la Historia nos recuerda que así ha sido siempre.

Pero ante la ignominia se han levantado voces, se han puesto en acción grupos e individuos; también la Historia es testigo de eso. En la columna pasada, hablábamos sobre la importancia de la pluralidad del pensamiento crítico y el vacío que dejan los grandes periodistas, y justo comenzamos la semana con este imperdonable acto de censura hacia una de las voces más importantes de México, la de Carmen Aristegui.

Un ámbito desde donde se ha denunciado y luchado contra las intransigencias de los sistemas políticos y sociales, ha sido el arte.

Jorge Javier Romero Badillo/Sin embargo

“El Estado, los medios y Aristegui”

De nuevo, como durante las marchas de indignación derivadas de la desaparición en Iguala de los normalistas de Ayotzinapa a finales del año pasado, la idea que priva entre las muchas voces que hoy defienden a Carmen Aristegui después de su despido de MVS es que detrás de la decisión de la empresa de rescindir el contrato de la periodista está el Estado, encarnado en la voluntad presidencial. Por contraste, entre los malquerientes de la comunicadora, lo mismo que desde el gobierno, la versión que se pretende sacar a flote es que se trata de un mero conflicto entre particulares, en el que no tienen nada que ver la investigación de la casa blanca de Peña ni otras críticas del equipo al gobierno actual.

Dos visiones contrapuestas que reflejan la gran escisión en la manera de entender el país que hoy existe entre las élites y las capas medias ilustradas. Mientras que para unos, que supongo mayoría en este caso, los medios de comunicación siguen en México sometidos a la voluntad del poder, para los otros la empresas que explotan concesiones públicas ya han alcanzado la suficiente autonomía como para tomar sus propias decisiones editoriales sin injerencia gubernamental.

Octavio Rodríguez Araujo/La Jornada

“Con Carmen Aristegui”

Confieso que no me preocupa decir, si acaso, lo que ya dijeron otros en este y otros diarios. La expulsión de Carmen Aristegui, y primero, de sus colaboradores inmediatos, no puede aceptarse por omisión o explícitamente. Es mi amiga, y aunque no lo fuera, igualmente defendería lo que representa y ha representado en el mundo de la información en este país cada vez más deteriorado.

Detrás de MVS se perciben las huellas de la mano presidencial en contra de la libertad de expresión. ¿Es algo que tendría que probar? De ninguna manera, pues es mi opinión, y gracias a La Jornada gozo de libertad para expresarla, lujo que no podía darme en otros medios en los que colaboré en el pasado.

Darío Ramírez/Sin embargo

“El periodismo que no tenemos”

La salida del aire de Carmen Aristegui es una mala noticia para la abollada democracia mexicana. Podrá parecer una exageración para aquellos que no reconocen y conocen el sistema de medios y de información que hemos tenido durante la historia moderna de nuestro país. Es verdad que nuestro periodismo crítico, independiente y contra sistema, es y ha sido marginal y busca (invariablemente) ser acallado por el mismo sistema político. Por eso no es casualidad que la voz contemporánea más crítica (Aristegui) esté pasando lo que está pasando. Ni tampoco es fortuito que sea una periodista cuyo silencio provoque una reacción en la audiencia.

Ricardo Raphael/El Universal

“Yo no soy Carmen”

Resulta una mala broma que MVS -o quien detrás suyo usa la máscara- haya escogido el vínculo de Aristegui con esta iniciativa social como pretexto para atacar su trabajo.

El mensaje no tiene ambigüedades, es contra el periodismo de investigación y no sólo contra Carmen.

Sería un error pensar que todo embate es contra el mensajero. Lo que está amenazada es la investigación periodística.

Por ello se equivocó quien, inspirado en la defensa al semanario Charlie Hebdo, sugiere replicar la frase “Yo soy Carmen”.

Raymundo Riva Palacio/El Financiero

“La burra no era arisca”

Tardíamente, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto se echó un clavado al diferendo entre MVS y su excolaboradora Carmen Aristegui, mediante un exhorto de la Secretaría de Gobernación para que se arreglen y la reinstalen. Interesante la forma como hacen las cosas. Los gobiernos suelen intervenir en los asuntos de los medios de manera discreta, cuidando que sus huellas no se vean, para desactivar problemas. Pero lo hacen antes, no después, como ahora sucedió, que lejos de desactivar el conflicto, alienta el fuego. Es una intervención abierta vestida de arbitraje moral que busca una salida política a la vorágine donde, en el fondo, a quien se busca rescatar es al presidente.

Adolfo Sánchez Rebolledo/La Jornada

“Medina, Aristegui, el escándalo semanal”

En este clima y dado el contexto, no extraña que el afán oficialista de convertir al Presidente en el eje de toda la vida pública le traiga, también, desagradables y acumulables sorpresas negativas. El despido de la periodista Carmen Aristegui de la empresa radiofónica MVS, precedido del desmantelamiento de su equipo de investigaciones especiales, aunque se origina formalmente en el ámbito de los asuntos privados entre un consorcio mediático y sus empleados, trasciende este espacio de manera inevitable y se convierte en asunto de interés público, dada la relevancia nacional del noticiario que condujo la informadora hasta el viernes de la semana pasada.

Jorge Castañeda/Milenio

“Pierde Vargas, pero Peña más”

En el caso Aristegui hay dos vertientes: la contractual/laboral, y la política. Me faltan elementos para juzgar la primera. No sé qué de lo que hicieron Aristegui y sus colaboradores violó o no el contrato de prestación de servicios que firmó con Joaquín Vargas. Huelga decir que menos sé si él puede dar por terminada la relación laboral como lo hizo. Opinar resulta difícil, ya que si todo esto importa —la supuesta utilización del logo de MVS para incorporarse al portal de MéxicoLeaks, la acusación de un abuso de confianza, y luego la afirmación de un término de relación contractual— no está claro.

Salvador Camarena/El Financiero

“Culpable de no disculparse”

Quienes han dicho que la periodista a la que le quitaron indebidamente su espacio (la empresa pasó por encima de un contrato vigente) tiene parte de la responsabilidad de lo que le pasó el domingo (cuando el corporativo anunció que salía del aire), no quieren ver que ellos rechazarían una narrativa tan reduccionista y poco avezada de este episodio donde están, es cierto, en pugna varios derechos.

Es preciso regresar al inicio para que al menos partamos de los mismos hechos a la hora de tratar de sacar conclusiones. Cabe aclarar que todo lo que aquí se comenta es a partir de información pública.



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