Criaturas irresistibles: (mis) discos del mes
¿Qué tienen en común la cantante Julie Byrne, el dúo Run The Jewels, el guitarrista Jeff Parker, y el músico Oliver Mtukudzi? Todos han estrenado recientemente disco. Aquí los comentamos y compartimos sus enlaces.

Por José David Cano

En su excelente libro Desayuno con John Lennon y otras crónicas para la historia del rock, Robert Hilburn escribe:

“Aunque parece que siempre hay un montón de grupos de rock interesantes, la diferencia entre los buenos y los realmente buenos es inmensa…”

La frase me sirve ahora como bandera (y presentación) para dar inicio a esta columna mensual de música.

No hay mucho que agregar aquí. Acaso, que ojalá disfruten (también) de estos discos.

Los múltiples rostros de Jeff Parker

Quizá nunca le veremos en una de esas lista de los “mejores guitarristas de la historia”, pero tampoco hace falta. Es más: 2016 ha confirmado lo que muchos sabíamos o intuíamos: que Jeff Parker está ya en otra liga, está ya en otro nivel, allí donde muy pocos elegidos pueden llegar.

Verán: hay que tener mucho talento y una gran confianza para publicar dos álbumes en un mismo año, y que además sean extraordinarios.

Bien, Jeff Parker tiene ese talento. (Y esa confianza.) Así que lo hizo: primero, liderando el ensamble que dio forma al sensacional The New Breed, y, después, en plan solista —su guitarra y él— para entregarnos el sublime Slight Freedom. Conste: hablamos de música de vanguardia y de jazz.

Aquí una aclaración: en realidad, su nombre apareció también en otros dos discos de muy, muy buena factura: enero de 2016 vio aparecer The Catastrophist, el nuevo álbum de la (súper) banda Tortoise —grupo en el cual Jeff es fundamental: su guitarra ha moldeado, en gran parte, el sonido de la banda, desde que se unió a ellos en los últimos años de los noventa—; en febrero de 2016, asimismo, firmó el disco Some Jellyfish Live Forever junto a Rob Mazurek —con quien lleva haciendo música, también desde hace más de cuatro lustros, en diversos proyectos como el Chicago Underground Collective.

Empero, limitémonos a comentar (brevemente) sus dos más recientes discos…

Publicado en junio de 2016 (o sea, apenas ocho meses en el mercado), The New Breed se aleja del sonido post-rock de Tortoise y la “rigidez” de un trabajo como Some Jellyfish… (Claro, ¡rigidez no en un sentido peyorativo, se entiende!)

Al contrario: en The New Breed encontramos a un Jeff más juguetón y divertido, moviéndose —por momentos— sobre una base jazz-funky, o —por momentos— sobre un base de soul-jazz. Está claro que Jeff se ha adentrado más en su herencia, y ha sabido unir diferentes líneas de la tradición negra para hilvanar una música más personal.

De hecho Jeff no ha perdido la elegancia que le ha caracterizado (ni su gusto por la improvisación), para ofrecer un recorrido por sonoridades diversas. Es un disco lleno de vitalidad.

A diferencia de The New Breed, en donde un puñado de colaboradores participan, Slight Freedom, su primer álbum sin acompañamiento, es todo Parker… Pongámoslo así: ¡es Parker en estado puro!

Editado apenas en diciembre pasado, en él el músico estadounidense recurre a sus propios recursos: su Gibson ES335, sus amplificadores ZT, y un Boomerang Phrase Sampler.

Lo diré con cuidado: Slight Freedom es una delicia total de principio a fin. Aclaro: no es jazz, no es ambiente, no es ruido; es algo más audaz y personal —que sólo pudo haber salido de la mente inquieta de Parker. Es un álbum reflexivo, íntimo, pensativo —profundamente expresivo a pesar de su extrema economía.

Eso sí: Slight Freedom le debe mucho a Sonny Sharrock y a su mítico disco Guitar: incluidos los 37 minutos que ambos duran y, sobre todo, en cómo se diluyen las fronteras sonoras.

Un último detalle: Slight Freedom apareció, en una primera instancia, exclusivamente en vinilo. Ahora, sin embargo, ya se puede obtener en formato digital.

Publicado por International Anthem, aquí pueden escuchar The New Breed

Editado por Eremite, aquí está Slight Freedom

Oliver Mtukudzi y su (todavía) poder de seducción

Oliver Tuku

¿Qué podemos decir de Oliver Mtukudzi? ¿Por dónde empezar?

De entrada, lo innegable: que “Tuku”, como amorosamente sus fans le llaman (le llamamos), toca una música poderosa y hermosa, nacida del alma de Zimbabue, su país natal.

Podríamos decir, también, que es uno de los músicos más importantes no sólo del panorama zimbabuense, sino del continente africano todo. Y que, de hecho, estamos ante una leyenda de la música global.

¿Qué más decir? Sigamos con más datos (e impresiones) irrefutables. Podríamos decir, por ejemplo, que Tuku nació 1952. Que sus orígenes en la música se remontan a 1977, cuando se unió a la legendaria Wagon Wheels. Que tras haber grabado exitosos álbumes con ellos, convocó a varios de sus miembros para armar su proyecto en solitario. Que de ahí surgió The Black Spirits, agrupación que, hasta la actualidad, lo sigue acompañado en carretera.

Podríamos añadir, de igual manera, que, antes de que se convirtiera en una estrella global, en su país natal ya había grabado varias docenas de discos. Que hablamos de 40 años en la música. Que, durante todos ese tiempo, Tuku ha demostrado su capacidad como compositor, cantante, productor, arreglista. Que canta en idioma shona, también en la lengua de origen zulú llamada ndebele y en inglés. O que a la marca de la casa —es decir, a sus nuevas formas de hacer música y de innovar— se le ha llamado “Tuku Music”.

Pero, sobre todo, podríamos decir que durante estas cuatro décadas en la música, Tuku no ha dejado de grabar álbumes. Que, de hecho, a fines del año pasado lanzó Eheka! Nhai Yahwe (algo así como “¡Pásala bien!, mi querido amigo”).

Y aunque Wikipedia dejó el perfil de Tuku en 57 discos, lo cierto es que él mismo ha reconocido que ya supera los 60. ¡Una hazaña increíble!

Seamos sinceros: quizá Tuku ya no está revolucionando con su música —al menos no con este disco—; sin embargo, conserva aún su poder de seducción, su belleza infinita. Sigue provocando escucharle. De hecho, cuando oyes esa voz ronca, uno intuye por qué es una leyenda.

Tuku sigue conservando sus señas de identidad: ritmos tradicionales e influencias pan-africanas mezclados con sonidos actuales (como el pop township sudafricano, el afropop, el pop cosmopolita).

También, sigue conservando la fuerza de sus letras: en sus canciones se filtran cuestiones políticas, sociales, económicas; asimismo, del índole más terrenal: la infancia, el envejecimiento, el respeto, la esperanza, los derechos de las mujeres.

Por ejemplo, en ‘Asina Ndiani’ Tuku nos habla del respeto; ‘Pa Bodzi’, de creer en nosotros mismos y en nuestros talentos; ‘Hunhapwa’, de la libertad y de las nuevas formas de esclavismo que hoy existen.

Al final, lo dice bien Tuku: ¡Pásala bien!, mi querido amigo. Y, pues sí, eso…

Publicado por Sheer Sound, escucha Eheka! Nhai Yahwe vía YouTube

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Run The Jewels y su “I told yall suckers”

Run The Jewels-RTJ3

Mejor dejarlo claro desde el inicio: el nuevo trabajo de Run The Jewels echa chispas. Qué digo chispas: escupe fuego.

Así es: el rapero y productor neoyorquino El-P, y el rapero de Atlanta, Killer Mike, vuelven a la carga con la tercera entrega de su proyecto conjunto, al que han bautizado Run The Jewels 3 (o RTJ3, para seguir con las abreviaturas de sus dos anteriores trabajos: RTJ1 y RTJ2).

Hablamos de un álbum incendiario (rabioso) (violento) (frenético) (explosivo). Y es que para este RTJ3, Killer Mike y El-P han afilado aún más sus versos, y han desarrollado de mejor manera los temas. ¿El resultado? Un disco más coherente, más sólido y más audaz que sus antecesores; y, desde luego, mordazmente más político.

Abramos paréntesis. Visto en perspectiva, esto último tampoco debería sorprendernos: en los últimos años, el rap y el hip hop han recuperado su protagonismo no sólo como laboratorios de sonidos, también como fuentes inconmensurables de crítica contra el sistema político/social y sus abusos. Eso por un lado. Por el otro —y tomando en cuenta su gran talento—, Run The Jewels se ha convertido, ya, en una de las entidades más poderosa del hip hop; lo ha hecho en un lapso relativamente corto, pues esta unión musical arrancó apenas en 2013. Cerremos paréntesis.

Como sucedió en RTJ1 y RTJ2, para este nuevo álbum Run The Jewels tomó como punto de partida el presente del planeta. Y, de manera más específica, la incertidumbre y enojo que existe en el país vecino. De ese caldo de cultivo salieron unos temas repletos de crítica social y política, los cuales funcionan como complemento de sus trabajos anteriores. Ya en ‘Talk to me’, Killer Mike lo dice a gritos: “I told y’all suckers, I told y’all suckers. I told y’all on RTJ1, then I told ya again on RTJ2, and you still ain’t believe me. So here we go, RTJ3”.

Una llamada a la revolución. Eso es RTJ3. Es un torrente de rabia, en el que nadie sale bien librado: Trump, desde luego, es protagonista del disco —aunque no digan su nombre—, pero tampoco se salva Obama: “Can’t contain the disdain for y’all demons”, recita El-P en ‘A report to the shareholders / Kill your masters’. Y remata de manera fulminante: “You talk clean and bomb hospitals.”

Con flows frenéticos e incesante, y unas rimas mortales y asesinas, Run The Jewels 3 es, al final, un grito de acción: cuyo mensaje suena aún más alto, más claro y más fuerte que nunca.

Editado por Run the Jewels Inc., puedes escúchalo vía YouTube

O por Spotify

Descárgalo gratis en su web oficial

Julie Byrne y su folk crepuscular

Julie Byrne - Not Even

Luego de su (notable) álbum debut de 2014: Rooms with Walls and Windows, la cantante y compositora estadounidense Julie Byrne ha regresado con Not Even Happiness: un disco íntimo, contemplativo, evocativo, por supuesto hermoso, que ya está entre lo mejor de 2017 (por ahora).

Escucho decir: ¡pero apenas estamos comenzando el año, tonto! Lo sé, lo sé; sin embargo, la belleza que irradia cada una de las canciones que integra este álbum no sólo hipnotiza, también desarma.

Verán, mucho tiene que ver el timbre vocal de la propia Julie —a la vez cálido, suave, delicado: sublime—; es como si nos estuviera cantando al oído, por momentos. Esto por un lado. Por el otro, está el envoltorio de las canciones: el fingerpicking de una guitarra acústica y el aditamento de una serie de sutiles arreglos —apenas un sintetizador, unas cuerdas, y una flauta— le otorgan volumen y profundidad al álbum, logrando un folk crepuscular, profundo, cercano, a ratos también melancólico.

Cuenta Julie que la esencia de esta obra nació cuando caminaba a lado del océano, una mañana temprano, mientras la Tierra cobraba vida por el sol. Era una sensación palpable de (re) surgimiento de todo, y ella lo sentía también. “Una sensación que no cambiaría por nada, ni siquiera por la felicidad.”

De hecho, las canciones para este disco le llegaron lentamente durante el lapso de cuatro años, mientras recorría una parcela de su natal país. Por eso Not Even Happiness es el retrato de un alma inquieta viajando por medio Estados Unidos —desde las praderas del Medio Oeste hasta el desierto californiano. En las nueve composiciones se filtran los sitios y paisajes que vio, pero también su geografía interior: en la media hora escasa que dura el disco, ella reflexiona sobre la soledad, la felicidad, el apego, la separación y —cómo no— el viajar.

Sí: Julie Byrne ha dado un paso adelante. Y su Not Even Happiness la coloca ya como una de las voces más cálidas y diáfanas del folk actual.

Editado por Ba Da Bing!, puedes escucharlo vía Hype Machine

También por Spotify

Tower of Song / Torre de la Canción (sesión 1)

En honor de Leonard Cohen, es que hemos bautizado este espacio para compartir canciones. Nuestra primera playlist, nuestra primera lista de reproducciones, incluye temas del último disco de Leonard Cohen, del más reciente de Nick Cave, del nuevo EP de Anohni (antes llamado Antony), además de un track, hasta ahora inédito, del querido Elliott Smith, incluido en la reedición de Either/Or por su aniversario número 20. Además, Iggy Pop ha compartido ‘Gold’, proveniente del soundtrack de la película del mismo nombre, y el ex Kinks, Ray Davies, nos avisa que tiene listo su nuevo disco. Por si fuera poco, la banda Fanfare Ciocarlia nos entrega un sensacional cover de ‘I put a spell on you’, e incluimos un tema del delicioso reciente álbum de Richard Bona & Mandekan Cubano (un arrebato), para terminar con un track del estrenado material de Joaquín Sabina. Bienvenido.

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