opinión
“Revele sus fuentes o pare de mentir”, artículo de Miguel Pulido
Alegatos por Miguel Pulido
Foto: Presidencia

Una de las virtudes más apreciadas de una democracia es que cualquier hijo de vecino puede opinar lo que le venga en gana. Los agentes del Estado, en cambio, deben tratar los asuntos públicos con base en fundamentos. Cuando habla desde la investidura presidencial, por ejemplo, Enrique Peña Nieto no puede opinar como cualquier hijo de vecino. ¿Significa esto que el Presidente no tiene derecho a la libertad de opinión? No. Significa que el Presidente debe sujetar su dicho a un marco constitucional y legal.

El artículo 6to de la Constitución señala: “el derecho a la información será garantizado por el Estado.” Desde 1985 la Corte ha venido precisando el alcance de esta breve expresión constitucional. La evolución es extraordinaria y hoy reconoce que: “la sociedad tiene el derecho a estar veraz y objetivamente informada, para evitar que haya manipulación” y que “tal derecho es básico para el mejoramiento de una conciencia ciudadana que contribuirá a que ésta sea más enterada, lo cual es esencial para el progreso de nuestra sociedad.”

Con toda contundencia la Corte ha dicho que “si las autoridades públicas, elegidas o designadas para servir y defender a la sociedad, asumen actitudes faltas de ética, al entregar a la comunidad una información manipulada, incompleta o condicionada a intereses de grupos o personas, incurren en violación grave a las garantías individuales.”

¿Qué tiene esto que ver con el Presidente? Pues mucho. En recientes intervenciones en el extranjero, en el marco de visitas oficiales, Peña Nieto ha declarado sobre la situación del país. En Bruselas, el 11 de junio, según reporta la agencia oficial de noticias Notimex, dijo: “las medidas emprendidas en México en materia migratoria han permitido que el país se acerque a una tasa neta de cero por ciento” (en migración). En la lógica de presentar las derrotas como victorias y sin revelar fuentes, el Presidente entregó a la comunidad información por demás dudosa.

Uno de los estudios más serios (sino el más) sobre el flujo neto de personas entre México y Estados Unidos del Pew Hispanic Center señala 2010 como el único punto en 40 años en el que la tasa de migración se ha reducido a cero. Pero, contrario a lo que el Presidente sostuvo (que esto se debe a medidas emprendidas en México), el estudio señala que esta disminución migratoria estuvo relacionada con una “alicaída economía estadounidense, con un aumento récord de las deportaciones, con los crecientes peligros en las rutas migratorias, con el aumento de la seguridad fronteriza y con el declive en la tasa de natalidad mexicana.” La tasa neta de migración cero sucedió hace 5 años y no por buenas razones.

También los datos oficiales difieren de lo dicho por el Presidente. El 28 de enero de 2015, el INEGI publicó el Saldo Neto Migratorio, en donde estima que al tercer trimestre de 2014, tenemos pérdida de población a una tasa de 24.7 personas por 10,000 habitantes (por cada 10,000 personas emigran 36.6 e inmigran 11.9). Agregue usted que el número total de migrantes de niveles de educación superior y medio superior aumentó durante 2013. El INEGI lo contradice: lejos de la tasa cero, el gobierno de Peña Nieto expulsa más mexicanos y más calificados.

Análisis similar podemos hacer en muchos otros temas. Tomemos las declaraciones realizadas el 13 de junio, en Roma, Italia. Ahí, también en visita oficial, el Presidente señaló que en México “se han producido avances importantes y se ha reducido a menos de la mitad las personas que estaban por debajo del umbral de la pobreza”. Más declaraciones vagas, imprecisas o, incluso, mentirosas.

Si el Presidente se refería al cumplimiento de la meta de los Objetivos del Milenio sobre la reducción del hambre a menos de 5%, no se logró en su gobierno sino hace 12 años. Lo mismo que el indicador sobre personas que viven con menos de 1.25 dólares al día. Desde entonces, los registros de la FAO (sobre este rubro) no presentan mayores datos por no ser significativos. Pero ésta es una medición muy específica dentro de un problema por demás complejo.

No es fácil saber qué quiso informar el Presidente. No hay organismo internacional que refiera, ni de cerca, una reducción de la pobreza en las magnitudes señaladas. Todo lo contrario. La CEPAL señaló en su Panorama Social de América Latina 2014, que México apenas logró disminuir la pobreza en 1% (frente a tasas de hasta 7% de países como Argentina, Brasil, Perú o Venezuela). La OCDE, en la versión pública actualmente disponible de su Índice para una Vida Mejor, señala que en México “casi 1 de cada 4 niños mexicanos vivían en hogares pobres en 2011 (el 25.8%), muy por encima de la media de la OCDE de 1 de cada 8 niños (el 13.9%).” Por su parte, los datos del Banco Mundial señalan que la tasa de pobreza nacional aumentó en 2012 a 52.5% (sin que sean públicos datos más recientes). En el ámbito nacional, las cifras oficiales de medición de pobreza del CONEVAL para el periodo 2012-2014 aún no son conocidas. Sin embargo, la información disponible refleja incrementos en la pobreza en los últimos 2 años medidos.

Pero esta no es sólo una crítica o una denuncia de la ligereza de opinión del Presidente. El artículo 26 de la Constitución señala que: “el Estado contará con un sistema nacional de información estadística y geográfica (INEGI) cuyos datos serán considerados oficiales. Para la Federación, Estados, Distrito Federal y Municipios, los datos contenidos en el Sistema serán de uso obligatorio en los términos que establezca la Ley.”

La Corte, por su parte, ha sostenido que la “información cuya búsqueda, obtención y amplia difusión está constitucionalmente protegida es la información veraz e imparcial.” Y que cuando se quiere influir en la opinión pública, “lo que la mención a la veracidad encierra es un razonable ejercicio de comprobación encaminado a determinar si lo que quiere difundirse tiene suficiente asiento en la realidad.” La Corte también ha reconocido el derecho “contra la tergiversación abierta, contra la difusión intencional de inexactitudes y contra el tratamiento no profesional de informaciones.” Todo, en mi opinión, aplicable al caso.

Pero este es apenas un par de ejemplos. Las declaraciones imprecisas son recurrentes. Por ello, sr. Presidente: deje de violar la Constitución. Revele sus fuentes o pare de mentir.

*****

Nomás por no dejar: México es el país con peores resultados generales en el Índice para una Vida Mejor de la OCDE. En algunos rubros (como ingresos, balance vida-trabajo, educación o seguridad, simplemente lejos de los demás). Pero tenemos una alta calificación en el rubro de satisfacción (actitud frente a la vida). El más subjetivo. En resumen: somos de los que peor vivimos pero de los más satisfechos.

Miguel Pulido

Miguel Pulido es abogado. Ha sido director de Fundar, profesor en la Universidad Iberoamericana y visitante en la Universidad de Yale. Actualmente participa en Antifaz (www.antifaz.org.mx) un proyecto que busca abordar críticamente los asuntos públicos, las élites políticas y las dinámicas de poder.



    Contenido Relacionado


  1. 1I8A4371_GUSTAVO-GRAF_031-1024x704 erhExpone Peña Nieto en Roma avances contra la pobreza
    junio 13, 2015 2:14 pm
Escribe un comentario

Nota: Los comentarios aquí publicados fueron enviados por usuarios de Aristeguinoticias.com y han sido editados en orden de llegada. Invitamos a los usuarios a aprovechar este espacio de opinión con responsabilidad, sin ofensas, vulgaridad o difamación. Cualquier comentario que no cumpla con estas características, será removido.

Si encuentras algún contenido o comentario que no cumpla con los requisitos mencionados, escríbenos a [email protected]
 
Agustín Carstens dejará Banxico el 1 de julio de 2017.
Será gerente del Banco de Pagos Internacionales.