Roma: reabren celda del Castillo Sant’Angelo
Con más de 900 mil visitantes anuales, el Museo Nacional del Castillo de Sant'Angelo es el tercer sitio italiano más visitado.
Castillo
(Foto: castelsantangelo.com)

Ex mausoleo del emperador Adriano y refugio del Papa Clemente VII durante el saqueo de Roma de 1527, el Castillo de Sant’Angelo ha reabierto al público la celda de lujo donde en 1789 fue hecho prisionero el aventurero Giuseppe Balsamo, conocido como el conde de Cagliostro.

Ubicada en la antigua logia superior del departamento pontificio de Paolo III, la “Cagliostra”, así llamada en honor de su ilustre prisionero, era una cárcel destinada a personajes famosos, explicó Lia Montereale, experta de arte, en un recorrido con medios extranjeros.

Acusado de herejía y brujería, el conde de Cagliostro gozó, sin embargo, de un trato privilegiado en su celda, compuesta por tres habitaciones: una central, más amplia, y dos laterales conocidas como Gabinetto del Delfino y della Salamadra y Gabinetto de la Cicogna.

Originalmente edificada en 1543 como nivel superior de la logia de Palo III, la Cagliostra fue cerrada con muros en el siglo XVIII, cuando pasó a ser prisión de lujo para detenidos importantes.

Con frescos estampados sobre un fondo blanco, la decoración de la celda simula una arquitectura abierta hacia paisajes llenos de figuras fantásticas, obra de Luzio Luzi y Perin del Vaga realizada entre 1545 y 1546, en pleno periodo renacentista.

Tras varios años de restauración, la Cagliostra ha sido abierta al público este mes, aunque las visitas son permitidas solamente durante la noche, explicó Montereale.

La celda de la Cagliostra no tenía nada que ver, sin embargo, con las mazmorras en las que eran encerrados otros prisioneros a partir de que en el año 403 de nuestra era el Castillo de Sant’Angelo perdió su función original de sepulcro y se convirtió en una fortaleza.

Por sus calabozos pasaron desde el escultor, escritor y artista Benvenuto Cellini, acusado de haber robado objetos papales, hasta el filósofo y fraile Giordano Bruno (imputado por herejía), la noble Beatrice Cenci (acusada de parricidio) o los humanistas Bartolomeo Sacchi, conocido como Platina, y Pomponio Leto.

A diferencia de Benvenuto Cellini, que en 1539 protagonizó una fuga espectacular de la cárcel, muchos prisioneros del Castillo Sant’Angelo nunca salieron con vida de las mazmorras, víctimas de la potente familia de los Borgia, como el cardenal Giovanni Battista Orsini, acusado de haber intentado envenenar al Papa Alejandro VI.

Aldo Mastroianni, miembro del consejo directivo del Museo del Castillo de Sant’Angelo, recordó que la construcción del monumento, también conocido como Mole Adrianorum, comenzó en el año 125 por deseo del emperador Adriano, que lo quería como su mausoleo fúnebre.

Finalizado en el año 139 por el emperador Antonino Pio, el Mausoleo resguardó los restos de Adriano y su esposa Vibia Sabina, del propio Antonino Pio y su consorte, Faustina mayor, así como de sus tres hijos, del emperador Marco Aurelio y sus hijos y del emperador Settimio Severo y su familia.

El nombre de Castillo de Sant’Angelo le fue dado en el año 590, cuando Roma sufrió una epidemia de peste y, para conjurar la desgracia, el Papa Gregorio I organizó una procesión durante la cual dijo haber tenido una visión del arcángel Miguel que desenfundaba su espada.

La visión fue interpretada como un signo divino que anunciaba el final de la epidemia, lo que poco después ocurrió y desde entonces los romanos bautizaron al Mausoleo de Adriano con su actual nombre.

El castillo cuenta con un estrecho pasaje, de unos 800 metros de largo, que lo conecta con el Vaticano. Conocido como el “passetto”, en 1527 sirvió como vía de fuga para el Papa Clemente VII, que escapó del asedio de las tropas de Carlos V durante el saqueo de Roma.

Pero ya desde los primeros años de su construcción el monumento sirvió como refugio y fortaleza, incluso, muchas de sus estatuas fueron usadas como armas durante los sucesivos saqueos de Roma por parte de las tribus bárbaras en los siglos IV y V.

Actualmente es un museo propiedad del Estado italiano que resguarda varias obras de arte, como las pinturas San Girolamo Penitente (1509), de Lorezo Lotto, o Cristo Bendicente y Sant’ Onofrio (1493), de Carlo Crivelli.

Mastroianni informó que con más de 900 mil visitantes anuales, el Museo Nacional del Castillo de Sant’Angelo es el tercer sitio italiano más visitado.

(Con información de Notimex)



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