“Aristegui y Cuauhtémoc”, columna de Ramón Alberto Garza
"En un país como México, en donde la impunidad ya es la regla y no la excepción, el que algo suceda tras la denuncia periodística de Carmen Aristegui y sus colaboradores, es un aliento de esperanza", escribe el periodista, director de 'Reporte Índigo'.
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*Se reproduce la columna del periodista Ramón Alberto Garza, publicada en Reporte Índigo:

Yo celebro que Cuauhtémoc de la Torre haya sido destituido como líder del PRI en el Distrito Federal, en medio de las denuncias de que maneja una red de prostitución femenina a su servicio.

Lo celebro porque en un país como México, en donde la impunidad ya es la regla y no la excepción, el que algo suceda tras la denuncia periodística de Carmen Aristegui y sus colaboradores, es un aliento de esperanza.

Lo celebro porque la política mexicana está llena de Cuauhtémocs de la Torre, no solo en el PRI, sino en casi todos los partidos que abusan de jóvenes mujeres en necesidad laboral.

Lo celebro porque a pesar de que el PRI nacional intentó eludir el tema, buscando que como todos los demás casos de escándalo este “se muriera por cansancio”, César Camacho se deslindó y cesó al denunciado.

Lo celebro porque el caso sentará un precedente para todos aquellos políticos que en los partidos, en los Congresos federales y locales, hacen del “edecanismo” su deporte favorito.

Lo celebro porque es una prueba más de que una información investigada, reporteada a fondo, todavía es capaz de despertar la indignación ciudadana para exigir justicia.

Lo celebro porque fue una prueba periodística de dos meses y medio de datos sostenidos a fuerza de ir tras ellos, de no abandonar la denuncia, hasta lograr que se asomara la primera muestra de justicia.

Lo celebro porque es el triunfo de la verdad frente a la mentira sembrada por aquellos que diciéndose periodistas,  instalados en los mismos horarios de Aristegui, se dedicaron a defender al indefendible político regenteador.

Lo celebro porque a pesar de que desde esos programas contestatarios se pretendió poner en duda el prestigio de la periodista y de su equipo, el cuestionamiento final fue para el cuestionador.

Lo celebro porque el caso evidenció quién es quién dentro del periodismo mexicano, colocando en una esquina a los que aún confían en que la mentira prevalecerá mientras la verdad llega, y en la otra, quienes ven en cada denuncia la oportunidad para saciar sus envidias personales.

Lo celebro porque el cese de Cuauhtémoc de la Torre, contra lo que podamos suponer, significa que sea por escándalo, por vergüenza o por conciencia, el sistema tiene todavía alguna posibilidad de reaccionar.

Lo celebro porque espero que el cese sea apenas el principio de la investigación que deberá concluir la PGR.

Aunque algunos periodistas insistan en beatificar al “calumniado” Cuauhtémoc de la Torre como patrono de todas las vírgenes.



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