“Me encantaría que mi literatura sonara a David Lynch”: Bernardo Esquinca #Letrasynotas
Los gustos musicales del autor de ‘Carne de ataúd’, van de Genesis a Santa Sabina y Los Ángeles Negros.

“Mientras escribo no puedo escuchar música, acaso lo hago mientras corrijo algo”, explica Bernardo Esquinca (1972). Si bien títulos como Carne de ataúd o Toda la sangre (Almadía), hurgan en los meandros de la oscuridad humana,  el narrador maneja un rango musical bastante amplio y del que da cuenta en la siguiente entrevista.

¿A qué suena su infancia?

Es una mezcla extraña, soy el menor de seis hermanos, entonces mucho de lo que oía de niño era lo que oían ellos. Mis hermanos ponían Genesis, Pink Floyd, rock progresivo. Y mis hermanas: Earth, Wind & Fire, Bread, Cat Stevens, Electric Light Orchestra, Rod Stewart, James Taylor, música más folk o rock pop. De muy niño pasé por Parchís, Timbiriche, Enrique y Ana, pero luego empezó a manifestarse mi veta rockera y me llegué a grupos como Quiet Riot, con ‘Come on Feel the Noise’.  También oía Twisted Sister y Michael Jackson, Thriller estaba en su apogeo.

¿Bailaba como Michael Jackson?

Seguramente, todo mundo intentaba hacer el “Moon Walk” y pararse de puntitas. También me gustaba lo que sonaba en la radio, Culture Club con Karma Chameleon, Duran Duran, Eurythmics con Sweet Dreams; Prince con When Doves Cry,  esa canción me alucinaba y quería grabarla. Genesis es una banda que sigo oyendo muchísimo, sobre todo la parte con Peter Gabriel, aunque me gusta también con Phil Collins.

¿Cuál fue el primer disco que se compró?

Como acetato, uno Neil Diamond, por influencia de mis hermanas. Y el primer cd que compré con mi dinero fue uno de U2, el Zooropa.

¿Se robó algún disco alguna vez?

Me robé un cassette que no recuerdo cuál era; sí pasé por ese rito de iniciación, pero no fui muy ladrón porque soy bastante cobarde. Creo que mi culpa católica me hace olvidar el nombre.

Tiene un lado bastante pop que contrasta con la oscuridad de su literatura…

Sí, pareciera que yo debería estar escuchando heavy metal o algo gótico. A principios de los noventa, me hice muy fan de Santa Sabina y Rita Guerrero que era una gran front woman. Ellos ya eran más góticos, para mí como para muchos jóvenes los conciertos de Rita, eran un performance increíble. De ahí pasé al grunge, me tocó su efervescencia, que no es necesariamente oscuro, pero sí hay más desesperanza en la letras y más crudeza. Hay cosas más depresivas que me gustan: Portishead me encanta; más recientemente el primer disco  Felt Mountain de Goldfrapp, me gusta.

¿Qué música no tolera?

No me gusta el mariachi, me choca que en una borrachera de pronto aparezca un mariachi. Amo a mi país, pero no me gusta esa música. Tampoco me gusta el pop más banal y sonsonetudo. De pronto hay cosas de la primera Britney Spears que me gustan, también de Justin Timberlake, pero Lady Gaga me choca.

¿José Alfredo Jiménez tampoco?

Guty Cárdenas me gusta, lo oía de pequeño.  Los Ángeles Negros me encantan, eso sí es denso, mucho más que lo más gótico que cualquier cosa de Escandinavia. Una canción como ‘Y volveré’, te puede llevar a cortarte una vena con pan Bimbo.

¿Qué canción lo hace llorar?

Soy muy llorón, y más desde que nació mi hija, Pía. Mi mujer y yo siempre la hemos arrullado con rock. Le gustan David Bowie y Gorillaz, y eso es padre. Cuando ella tenía semanas de nacida,  recién había muerto Cerati y no le había hecho el duelo, así que la arrullaba con la canción de ‘Vuelta por el universo’; lloró con ‘Puente’, recuerdo que le decía a mi hija “gracias por venir”.

¿Tiene gustos culposos musicales?

Sí, aunque luego es como sangrón, porque el gusto culposo de uno para otro es la neta. ‘Hit me Baby One More Time’, de Britney Spears, me parece una muy buena canción, y además hay una versión acústica que toca Travis. No sé si Miguel Bosé califica como gusto culposo, pero hay cosas de él que me gustan mucho; Bajo el signo de Caín me parece un gran disco. También me encanta Timbiriche, yo crecí con esa música, no llego a mi casa y me pongo a oírlos, pero en las bodas siempre los bailo.

¿Es más de bailar o de cantar?

Creo que bailo mejor de lo que canto, canto muy mal, pero Disco samba me pone a bailar y a cantar. A veces soy DJ, porque algunos amigos me invitan a pinchar en alguna fiesta y voy del rock a la cumbia y de ahí al electrónico.

¿Cuál es su nombre como DJ?

No me he puesto nombre, ¿DJ Bernie? Hay otras cosas que también me gustan, como lo que hizo Señor Coconut con Kraftwerk y otros covers de salsa. Electric Gypsyland, es alucinante: música balcánica pero remezclada, con cumbia y ballenato.

¿A qué le gustaría que sonara su literatura?

Me encantaría que sonara como los discos que hace David Lynch; de hecho, es una de mis mayores influencias. Me gustan sus películas y la música que pone en ellas con Angelo Badalamenti. Lynch sacó dos discos, Crazy Clown Time y The Big Dream, que me encantan. Para mí son noche, bosque, una atmósfera muy misteriosa y con apenas unas frases en susurros: “So strange, what love does” (“qué extraño lo que hace el amor”). No dice más. Me encantaría que mi literatura sonara a eso.

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