Las lecciones de Maquiavelo al ‘Príncipe’
El tratado de teoría política escrito por Nicolás Maquiavelo en 1513, mientras este se encontraba encarcelado, acusado de conspiración, fue regalado a modo de regalo. Maquiavelo aconseja a los príncipes que deben ser amados y temidos simultáneamente. Lee aquí parte de sus lecciones.

Existen varias formas de alcanzar el trono, ya sea por virtud, por legado o siendo posicionado por alguien más.

Al comienzo puede ser difícil para el conquistador instalar un nuevo orden, debido a que las pobladores se resisten naturalmente al cambio y a la reformación. Es importante saber que no se puede complacer a todos, y se tiene la desventaja que los beneficiados del antiguo régimen se resistirán en su máximo, mientras quienes saldrán beneficiados en el nuevo sistema no lo defenderán del todo por no tener la certeza de cómo se conducirá.

Por ello, un príncipe debe de tener los medios para convencer o forzar a sus seguidores para que continúen dando apoyo a su gobierno, incluso cuando duden de éste, de otra forma perdería su poder.

Maquiavelo aconseja a un príncipe calcular cuidadosamente todos los movimientos sucios que debe hacer para asegurar su posición, y ejecutarlos todos de una vez, así ya no tendrá necesidad de cometer ninguna otra acción ruin por lo largo de su reino. Por lo que no hay que escatimar durante la táctica.

Maquiavelo escribe que se debe desear ser tanto amado como temido, pero es más complicado de lo que parece mantenerse en ambas, es por mucho más seguro ser temido que amado, si no se pueden combinar ambas.

El miedo en las personas no debe ser excesivo, sobre todo nunca llegar al odio, ya que sería peligroso; el miedo es tan sólo un medio al fin, y el fin es la seguridad del príncipe.

Un príncipe no debe interferir con la propiedad de sus súbditos, ni con sus mujeres, tampoco deberá terminar con la vida de alguien injustificadamente, ya que con esto mantendrá a los hombres estables y no perderá el respeto.

Un príncipe es tan alabado por mantener su palabra como lo es por mantener la ilusión de querer cumplirla, por lo que está bien sólo mantener su palabra en los casos que le beneficie, pero hacer su mayor esfuerzo manteniendo la ilusión de tener palabra, por lo que no debe romperla si tener la necesidad.

Es más certero siempre tomar un bando, asegura Maquiavelo, a mantenerse en la neutralidad. Las razones a esto es que si los aliados triunfan el príncipe lo hace, sin importar precisamente su posición dentro. Si se es más fuerte, seguramente los aliados se encuentran bajo sus órdenes, y si son más fuertes sentirán la obligación de ayudarlo. En caso de perder, aún en el fracaso se tiene un aliado.

El filósofo sostiene que los grandes príncipes en la historia tienden a ser los que toman decisiones riesgosas, y se alzan al poder por su propia cuenta, virtud, prudencia y por su habilidad para adaptarse a circunstancias en constante cambio.



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