Esquema gigantesco de evasión de impuestos, con apoyo de HSBC: ‘Le Monde’
El banco participó activamente ayudando a clientes acaudalados, con el fin de ocultar su dinero de las autoridades.
Justicia de EU acusa a HSBC  en Sinaloa de lavado de dinero
(Foto: Archivo)

“SWISSLEAKS”: LOS ENTRETELONES DE UNA INVESTIGACIÓN DE ESCALA MUNDIAL

Fuente: LeMonde.fr

Por Serge Michel, Fabrice Lhomme y Gérard Davet (Traducción de Agustín Paniagua/ Noticias MVS, primera emisión)

Las cifras son impresionantes. Le Monde publica la primera parte de una investigación que es espectacular y sin precedentes en cuanto a su envergadura. Un equipo de periodistas en París, Washington, Ginebra y otros 46 países han desvelado los secretos de una esquema gigantesco de evasión de impuestos, implementado con el conocimiento, y de hecho con el apoyo del segundo banco más grande del mundo, HSBC, a través de su subsidiaria en Suiza, HSBC Private Bank.

Le Monde ha estado investigando el asunto de HSBC desde su comienzo, y a principios de 2014 el diario entró en posesión de información sobre la banca internacional correspondientes al periodo 2005-2007, que proveyeron evidencia sobre un fraude a escala masiva.

Compartimos esta información con unos 60 medios alrededor del mundo, coordinados por ICIJ (El consorcio Internacional de Periodistas  de Investigación, por sus siglas en inglés).

La publicación de estas cifras probablemente será vergonzosa para un buen número de celebridades, incluyendo al comediante francés Gad Emaleh, el Rey Mohamed VI de Marruecos, y el actor estadounidense John Malcovich, pero también sacudirán a la industria financiera internacional hasta sus cimientos.

Los investigadores alegan que entre el 9 de noviembre de 2006 y el 31 de marzo de 2007, 180.6 billones de euros pasaron a través de cuentas a nombre de 100 mil clientes y 20 mil compañías de ultramar con HSBC en Ginebra.

Este es el periodo cubierto por los archivos digitales robados de HSBC Private Bank, por uno de sus ex trabajadores, Hervé Falciani.

A finales de 2008, este analista de computadoras francés transmitió la información que robó de sus empleadores a las autoridades fiscales francesas.

El caso fue turnado a fiscales franceses en enero de 2009, y desde entonces éstos han concentrado sus investigaciones en una  pequeña parte las “listas Falciani” –los alrededor de 3 mil ciudadanos franceses sospechosos de haber ocultado su dinero en HSBC PB en colusión con el banco.

El banco ha sido puesto “de facto” bajo investigación formal en calidad de ente financiero por la “venta ilícita de servicios bancarios y financieros”, y por “lavado de dinero en la modalidad de evasión de impuestos”.

Se dice que HSBC PB escondió más de 5.7 billones de Euros en paraísos fiscales solamente para sus clientes franceses. El ministro de finanzas francés solamente está llevando ante tribunales a 72 individuos (incluyendo al heredero de Nina Ricci, cuyo juicio arrancará en París en los próximos días), ya que la mayoría de los contribuyentes cuyas identidades fueron reveladas en las listas Falciani han regularizado su situación fiscal desde entonces.

El 24 de enero de 2014, Le Monde publicó una primera serie de artículos sobre la pesquisa judicial francesa bajo el titular: “Evasión de impuestos: la altamente sensible investigación de las listas de HSBC”. Ese reporte, sin embargo, no reflejó la dimensión internacional del asunto.

Pocos días después de la publicación de estos artículos, una persona se presentó en la recepción de Le Monde en el boulevard Auguste Blanqui, en París. Esta fuente, cuya identidad permanecerá en secreto, nos proporcionó una memoria que contenía todos los archivos que las autoridades fiscales francesas extrajeron de las listas Flaciani en la más estricta secrecía desde 2009, algunas veces ignorando incluso reservas gubernamentales.

¿Quiénes aparecen en estas listas que el Tesoro Francés envió a varias administraciones extranjeras, y cuyos nombres publicaremos si consideramos que son de interés público? Traficantes de armas y narcotraficantes, financiadores de organizaciones terroristas, políticos, celebridades, ídolos deportivos y capitanes de la industria, la mayoría de ellos ansiosos de esconder su dinero en Suiza. Fue completamente ilegal que los clientes franceses y otros más hicieran esto. Los titulares de las cuentas sorprenden por su variedad: cirujanos franceses deseosos de lavar cifras no declaradas se codean con protagonistas del “Affair Elf”, comerciantes de diamantes Belgas, fondeadores de Al Qaeda y un gran número de familias judías que enviaron sus activos a Suiza para salvaguardarlos cuando los Nazis tomaron control de Europa.

Estructuras de ultramar como pantallas

Los administradores de cuentas del banco contactaron ilegalmente a muchas de estas personas en Francia. Todos fueron alentados por el comité ejecutivo de HSBC PB para esconder su dinero detrás de estructuras pantalla en bancos extranjeros, generalmente con base en Panamá o en las Islas Vírgenes Británicas, para evadir ciertos impuestos europeos, principalmente la Directiva de Ahorros de la Unión Europea, una retención de impuestos introducida en 2005. Los investigadores cuentan ahora con evidencia material para probar estos crímenes.

Un asunto excepcional requiere también tomar medidas excepcionales, por lo que, como receptor exclusivo de esta información altamente sensible, Le Monde decidió en la primavera de 2014 compartirla con la prensa internacional para asegurarse de que esta fuera tratada de la manera más completa y exacta posible. Por ello, elegimos enviarla a la sede estadounidense de ICIJ, nuestro socio en las investigaciones “Offshore Leaks” y “LuxLeaks”. En completa secrecía, ICIJ movilizó a 154 periodistas de 47 medios en varios países, The Guardian en Gran Bretaña, Südddeutsche Zeitung en Alemania, 60 minutos de CBS en Estados Unidos, entre otros).

Un lunes de septiembre de 2014, 40 periodistas de todo el mundo se reunieron en una sala en las oficinas de Le Monde. Algunos de ellos apenas habían recibido el aviso pocos días antes. Sabían que se trataba de una historia grande, pero la masa de información confidencial que estaban a punto de descubrir sobrepasaba la más salvaje de sus imaginaciones.

La reunión duró 9 horas, con pequeños descansos para comer. Marcó el lanzamiento de una de las mayores operaciones periodísticas de este siglo. Dada la enorme cantidad de información, Le Monde se dio cuenta rápidamente que no podría lidiar por sí misma con estos documentos. La decisión de compartir el acceso a los datos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación es simbólica de una nueva era de periodismo investigativo internacional – llamémosla 2.0 para abreviar. El Consorcio por su parte implementó una red de una magnitud sin precedentes para manejar la información de HSBC.

En ese tiempo, la operación todavía no se convertía en “SwissLeaks”, sino que era conocida como “Voyager”, un nombre código tomado de la serie televisiva Star Trek. Ese lunes de septiembre los participantes de la reunión conocieron las tres herramientas que el Consorcio implementó a marchas forzadas durante el verano. La primera era un foro seguro, la segunda, “Blacklight”, una base de datos rastreables por nombre, país y fuente; y la tercera, “Graph”, una aplicación para visualizar los links entre los asignados y los fondos y compañías de ultramar. Todas las comunicaciones serían encriptadas.

Después, todos se pusieron a trabajar, cada quien a su propia manera. En The Guardian, cuatro periodistas llenaron las paredes de un cuarto con miles de post-its, ordenados por categoría: políticos, celebridades, narcotraficantes, filántropos, traficantes de armas, y demás. Le Monde también instaló una unidad especial. Algo que todavía no decidían era la fecha y tiempo de publicación. Hubo una serie de duras negociaciones debido a la gran variedad de zonas horarios involucradas en la investigación, y la coordinación con programas como el show 60 minutos de CBS, que se transmite cada domingo por la tarde a las 7 30 pm, hora de Nueva York. Aún más, los periodistas tenían que llamar a todas y cada una de las personas mencionadas en los artículos, sin importar si esa persona estuviera en Paris o Bamako, en las febriles semanas finales antes de la fecha de entrega fatal: el domingo 8 de febrero a las 10 horas en Tiempo Central del Este.

HSBC Private Bank y las autoridades políticas y fiscales Suizas han impugnado desde el principio las cifras establecidas por los fiscales y la oficina fiscal en Francia, así como el uso de la información, la cual argumentan fue robada. El ladrón, Hervé Falciani, intentó primero vender los archivos antes de cambiar de opinión y entregárselas a las autoridades francesas. Fue acusado el 11 de diciembre de 2014 por la Oficina del Fiscal General de Suiza, por el cargo de “espionaje industrial”, “robo de información”, y “violación del secreto industrial y bancario”.

Suiza ve desfavorablemente las investigaciones que conducen las autoridades judiciales y fiscales francesas, e insiste en que la información original ha sido manipulada, algo que los investigadores franceses rechazan categóricamente. EL 27 de febrero de 2014, dos magistrados de investigación concluyeron con respecto a las listas que su “autenticidad ha sido verificada en audiencias con numerosos titulares de las cuentas, quienes han llegado a un arreglo con las autoridades fiscales sobre la base de estos archivos”.

Por su parte, HSBC PB parece preparada para seguir el proceso con las autoridades judiciales francesas para evitar un juicio que podría significar la ruina del banco – y no solamente en términos de su reputación.



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