México, una fuente de inspiración de Remedios Varo
Comenzó a trabajar en la pintura desde muy temprana edad; se nacionalizó mexicana.
Foto: MAM

La exposición “Somos plenamente libres. Las mujeres artistas y el surrealismo”, que se presenta en el Museo Picasso Málaga, en España, reúne diversas miradas sobre los nuevos planos de sensibilidad y su función de contraste con la sociedad patriarcal, entre las que figura la de la pintora española Remedios Varo, a quien se le recuerda este domingo a 54 años de su muerte.

María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga, mejor conocida como Remedios Varo, nació el 16 de diciembre de 1913. Fue hija de Rodrigo Varo y Zejalvo y de Ignacia Uranga y Bergareche, quien la encomendó a la virgen de los Remedios, tras la muerte de una hija nacida antes que ella, razón por la que desde pequeña tuvo la impresión infundada de ser tan solo un sustituto en un lugar que no le correspondía por lo que desarrolló en una tendencia a querer esconderse de su familia.

Luego de la itinerancia de su familia durante la niñez, en 1917 se establecieron en Madrid, lugar donde Remedios comenzó a frecuentar la lectura, consultando libros científicos de su padre y su hermano mayor, así como desarrolló gran capacidad de perspectiva, matemáticas y pasión por el dibujo profesional.

Tras llevar a cabo estudios básicos, Remedios ingresó a la famosa Academia de San Fernando en Madrid, en la que tuvo como profesores a los pintores Manuel Benedito (1875-1963) y Julio Romero de Torres (1874-1930).

Al graduarse de la Academia, participó en una exposición colectiva de la institución y en otra de dibujos organizados por la Unión de Dibujantes de Madrid, así como contrajo matrimonio en San Sebastián con su ex compañero de escuela Gerardo Lizárraga, con quien se instaló durante un año en París, y que según algunos de sus biógrafos utilizó como pretexto para salir de su casa.

En 1932 llegó a Barcelona, donde trabajó en la casa de publicidad Thompson y comenzó a relacionarse con artistas de la vanguardia como con los pintores españoles José Luis Florit (1909-2001), Óscar Domínguez (1906-1957), así como con Esteve Francés (1913-1976), con quien estudió en la Plaza Lesseps.

Fue justo en ese año, cuando se sitúan sus inicios en la estética de la vanguardia y el surrealismo, de lo que surgieron las obras “Lecciones de costura” y “La pierna liberadora de las amebas gigantes”, además de su divorció de Gerardo Lizárraga, con quien mantuvo una entrañable amistad.

Cuatro años más tarde participó en la exposición “Logicofobista” en Barcelona y, desde entonces, se acercó a los componentes del surrealismo francés, sin embargo, su obra fue poco conocida, pero ésta mostró indicios de l trabajó que ejecutó más tarde con imaginería onírica dentro de los parámetros del surrealismo ortodoxo e ingenuismo estilístico.

Fue durante la Guerra Civil (1936-1939) que conoció al escritor francés Benjamín Péret (1899-1959) con quien tras tener una vida en común en España, marchó a París, donde participó en las reuniones y exposiciones surrealistas, pero tras la invasión del ejército alemán, se exilió en México en 1941. Durante ese periodo trabajó como artesana, para después formar parte del grupo surrealista y a relacionarse otra vez con Esteve Francés y, sobre todo, con la pintora británica Leonora Carrington, cuyo fuerte ascendiente artístico fue definitivo en la concepción estética de la creadora española, señala el portal “biografías y vidas”.

Así, comenzó a ser asidua al del grupo al que pertenecieron artistas como Octavio Paz, César Moro, Gunther Gerzso, José Horna y Gordon Onslow-Ford, entre los que se encontraba Eva Sulzer, de Winterthur, Suiza, quien ayudó a los artistas recién llegados, particularmente a Remedios.

Hasta la década de 1950 cuando se dedicó por completo a la creación pictórica, persuadida por Walter Gruen, su último marido. Razón por la que en 1956 presentó su primera gran exposición individual en Ciudad de México, a partir de la cual se convirtió en uno de los nombres más reconocidos de la pintura del país.

El ambiente de México, la atmósfera acogedora de la ciudad y sus habitantes, el sol radiante y la libertad que se respiraba sirvieron como bálsamo a los traumas de Remedios, la eterna fugitiva, lo cual le dio la oportunidad de divulgar su arte y prepararlo para una pronta eclosión.

En cuanto a su incursión en la escultura, aunque poco conocida, es al menos tan interesante como su pintura, pues se trata de una colección de piezas elaboradas a partir de huesos, espinas de pescado y toda suerte de restos orgánicos, alambres, cuerdas, etc.

Sus últimas pinturas fueron “Naturaleza muerta resucitando” y “Música del Bosque”, el cual no pudo culminar debido a un fatal paro cardíaco que le arrebató la vida el 8 de octubre de 1963 en su etapa de plenitud creativa, en México, el país que le abrió las puertas. (Ntmx)



Temas relacionados:
Cultura



Escribe un comentario

Nota: Los opiniones aquí publicadas fueron enviadas por usuarios de Aristeguinoticias.com. Los invitamos a aprovechar este espacio de opinión con responsabilidad, sin ofensas, vulgaridad o difamación. Cualquier comentario que no cumpla con estas características, será removido.

Si encuentras algún contenido o comentario que no cumpla con los requisitos mencionados, escríbenos a [email protected]