Auge y caída de Esperanza Iris, en el nuevo libro de Silvia Cherem
La periodista presenta ‘Esperanza Iris. La última reina de la opereta’.
(Twitter/Planeta).

El domingo 24 de septiembre de 1952 el avión DC-3 de Mexicana de Aviación partió del aeropuerto de la Ciudad de México rumbo a Oaxaca. A los pocos minutos del despegue una bomba explotó al interior de la aeronave. El piloto Carlos Rodríguez hizo las proezas necesarias para aterrizar y salvar a algunos de los viajeros. Las investigaciones apuntaron a dos responsables, el empresario Emiliano Arrellano y el tenor chihuahuense, Paco Sierra, quienes presuntamente pretendían cobrar el seguro de vida de algunos de los pasajeros.

Pese a las pruebas en contra del intérprete de ópera, sólo una mujer parecía estar convencida de su inocencia. La actriz Esperanza Iris, diva da la época, defendió a quien fuera su pareja hasta la saciedad.

Conocida como “La reina de opereta”, Esperanza Iris partió plaza de España a Argentina. Se coreó con la realeza española, se dejó pintar por Joaquín Soroya y cautivó a músicos del nivel de Manuel M. Ponce. El paso de los años, diluyeron su influencia y presencia, hasta ahora, cuando la periodista mexicana Silvia Cherem recupera en el libro Esperanza Iris. La última reina de la opereta en México (Planeta), que será presentado el próximo lunes 9 de octubre a las 20:00 horas.

El libro, tiene su origen, recuerda la periodista en entrevista, durante el Intenational Womens Forum celebrado en Islas Galápagos. “Una mujer de Hawai se me acercó para que le contara cómo recordaba aquel incidente. Yo no sabía del episodio y ella se molestó mucho porque no comprendía mi desconocimiento de aquella historia, pues sus padres venían en ese avión. Yo ni sabía que tenía que ver con Esperanza Iris. A medida que fui hilvanando la historia comprendí que ahí había un libro”.

Cherem inicia la novela con una escena en la casa de la actriz. Desesperada por la ausencia de Paco Sierra, a quien casi duplicaba en edad, reflexiona acerca de su dependencia hacia el joven tenor. “Era una mujer inteligente y se molesta consigo misma porque sabe que vive una relación insana y de dependencia absoluta. A pesar de su talento, tenía una enorme fragilidad interna producto del dolor que significó haber perdido a sus hijos. Se ligó a alguien que casi era un hijo, pero un hijo rebelde al que ella no podía dominar. Se dedicó a jugar a ser niña, madre y amante”.

La entrevista tiene lugar en el foyer del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, “este era su departamento; aquí se sentaba a llorar por Paco. En las escaleras del teatro, en uno de los cumpleaños de Esperanza Iris, él le colocó una muñeca por escalón. Ella jugaba a ser una niña. Emilio Carballido decía que Esperanza salía al teatro y que desde el balcón que daba al teatro. gritaba y lloraba su enorme dolor por el bombazo. Esperanza, decía Carballido, gritaba: ¡Paco es inocente!

Alrededor de la vida de Esperanza Iris existen varias lagunas. Cherem reconoce que es difícil precisar su fecha de nacimiento dado que existen tres actas de nacimiento diferentes. “Llegó a México en 1900, con trescientos baúles viajaba por toda la región y siempre la aclamaban. Jacinto Benavente le escribió poesía; Soroya la pintó; en 1920 el Rey de España quiso conocerla. Su segunda patria era Cuba. Con su propio dinero construyó el Teatro Esperanza Iris, que este año cumple cien años, en plena revolución. Su dinero lo juntaba bajo su almohada”.

Para la escritura de la novela, la periodista tuvo acceso a los archivos personales de Iris y Sierra. Accedió al legajo de la Suprema Corte de Justicia sobre el avionazo y a los archivos de los abogados, familiares, además de dependencias como el Cenart. Parte fundamental fue el contacto con Rubén Ibarra, sobrinonieto de la cantante. “Fue mi mejor interlocutor. Me dio nuevos documentos, una copia del testamento y muchas fotografías. Me ayudó a certificar ciertos datos, encontrarlo fue un tesoro agregado”.

Gracias a la insistencia de Esperanza Iris, la sentencia de Paco Sierra se redujo de veinte a siete años. No obstante, el suceso demeritó su fama y presencia en los escenarios. “Se denigró tanto en la defensa de Paco que la gente la vio con hartazgo y hasta repudio. A mí, como mujer, lo que más me indignaba es que alguien tan grande como ella, se rebajara en cada una de las relaciones que tuvo a lo largo de su vida. Eligió a las parejas menos indicadas y jugaba el papel que le plantearan. Soñaba con ella para decirle: levántate, ¿cómo sigues defendiéndole cuando es indefendible?”

Tras la muerte de Esperanza Iris en 1962, su teatro ubicado en Donceles perdió lustre. En 1976 el gobierno de la ciudad lo compró y le cambió el nombre por Teatro de la Ciudad.  En 1984 un incendió quemó sus interiores, la remodelación tomó dos años. El desprendimiento de una parte la fachada obligó a las autoridades para someterlo a una nueva remodelación que culminaría en 2002. No obstante, sería hasta 2007, cuando recuperaría el nombre de la diva.

“Sin duda Esperanza Iris tenía una patología y eso le costó todo. Después del escándalo dejó de ser aclamada y ya nadie la recibía. Devolverle su nombre al teatro es sin duda un acto de absoluta justicia”.

Esperanza Iris. La última reina de la opereta, será presentado el próximo 9 de octubre a las 20:00 horas, en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. Acompañan a la autora la soprano Olivia Gorra, y los escritores Sandra Lorenzano, Francisco Martín Moreno, Fernanda Familiar, Rubén Ibarra y Blanca Lolbee.

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