‘A ver, cabrón, ¿vas a cooperar o qué’, historias de extorsión y derecho de piso en el DF
Con el título de "La ciudad secuestrada. Así aprieta el crimen organizado a comercios y negocios del DF", la revista emeequis publica en su número 356 que está en circulación un reportaje de Guillermo Rivera, con fotos de Christian Palma. Aquí, algunos fragmentos:
'A ver, cabrón, ¿vas a cooperar o qué', historias de extorsión y derecho de piso en el DF
(Foto: Emeequis)

“A ver, cabrón, ¿vas a cooperar o qué?”, escuchó del otro lado de la línea. Tenía frente a sí el sobre blanco que el niño había ido a entregar a su negocio ubicado en el Centro Histórico del DF. En el reverso habían anotado la cantidad a pagar: $10 mil.

Era el derecho de piso que debía cubrir para “gozar” de la protección que el crimen organizado le ofrecía.

Sin saber qué hacer, como tantos otros propietarios de negocios, se acercó a Guillermo Gazal, el líder de comerciantes que mantiene
una lucha desde hace años contra la extorsión, quien le advirtió:

“Si accedes una primera vez, te conviertes en su esclavo y cómplice”.

No pudo evitar hacerlo. El miedo, el terror de saber que tenían información sobre él y su familia pudo más. En mala hora pagó.
Eso se convirtió en una pesadilla, como la que viven miles de comerciantes obligados a dar su cuota.

“Las extorsiones son graves. Todos tienen miedo. Extorsiona el crimen, coludido con autoridades. Siempre ha sido así. Sí, señor”, dice Gazal. Da datos: de 100 denuncias presentadas ante el ministerio público, proceden sólo dos. “Están de acuerdo. El asunto está muy delicado, se le está saliendo de las manos al gobierno”.

Él no paga hoy ni un quinto. Pero hay cientos y miles que lo hacen. La mafia los tiene secuestrados.

“No te puedo decir cómo se llama ni dónde está su negocio”, me advierte, inmediatamente después del saludo, Guillermo Gazal, presidente de los Comerciante Unidos para la Protección del Centro Histórico (Procentrhico).

El líder de los comerciantes formales explica que solicitó su testimonio al menos a 20 víctimas afiliadas a la organización. “Sólo una persona aceptó. Y me sorprende que quiera hablar, porque todos tienen miedo”, comenta ante su escritorio en sus oficinas ubicadas en la colonia Cuauhtémoc.

“Las extorsiones son graves, muy graves”. Gazal va al grano. “Suceden desde finales de los noventa, por la corrupción y la filtración del hampa organizada en las policías y los líderes del ambulantaje.

“Imagínate que entran a tu establecimiento con un papel y te dicen que de ahora en adelante tienes que pagar el derecho de piso. Te da risa. Pero después te hablan por teléfono y comienzan las amenazas. Si no haces caso, al otro día, temprano, regresan a tu tienda, te golpean y saquean. Te dicen: ‘Tienes que pagar y cuidado con hablar’”.

Gazal sostiene que lo dice con conocimiento de causa. “Quiere uno ir a levantar un acta, pero llega el crimen organizado, a veces respaldado por la policía, y te amenaza con secuestrar a tus hijos. Por eso la mayoría no se atreve a hablar. A mí y a mis hijos nos han secuestrado. El derecho de piso nos está perjudicando”.

—¿En dónde ocurre la extorsión específicamente?

—¿A qué calle quieres ir a verificar? ¿Bolivia, Colombia Venezuela, Argentina, Correo Mayor, Victoria, Artículo 123?

Yo nací en La Merced y, con mis años, conozco todos los movimientos. Antes se respetaban los territorios, había acuerdos con la mafia. Entendámoslo bien: esto no se va a acabar nunca.

¿Quiénes extorsionan?

El crimen, coludido con las autoridades. Siempre ha sido así. Sí, señor. Comenzó en 1997, con La Familia, Los Aferrados, Los Zetas. En aquel tiempo, si uno tenía ventas grandes, llegaban y te decían que tenías que pagar tanto. Yo vendo joyería de fantasía, bisutería,
tengo fábrica y tienda, ya no a mí nombre porque me saquearon. Cada vez que sabían que algo era mío, iban sobre mí.

En una ocasión llegaron a mi tienda, la que tenía en Correo Mayor 63, y le dijeron a mi gerente: “Usted va a pagar 5 mil pesos al mes”. Él me avisó. Le dije que no diera nada. Regresaron a los cinco días y arrasaron con todo. Me robaron al menos 30 mil pesos en mercancía.

Otro día abrieron la caja fuerte y me quitaron más. Levanté actas porque el crimen organizado se ensañó conmigo. Después se siguieron con los comerciantes de El Carmen, Bolivia, Colombia, Manuel Doblado…

Nadie quiere dar la cara. Las amenazas intimidan.

Ver reportaje completo en Emeequis.



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