opinión
México lindo… I’ll see you in court!
Alegatos por Miguel Pulido

El país está que arde. La realidad es cada vez más complicada y los lentes con los que tradicionalmente la habíamos explicado van quedando cortos. Muy cortos.

Es bien sabido que el punto nodal de los cárteles es su capacidad financiera. Pues bien, en la glosa que siguió al tercer informe de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto afirmó que la reforma financiera permitió que se bloquearan 407 millones de pesos y 5 millones de dólares de dudosa procedencia, y que se logró el aseguramiento de 260 millones de pesos y 115 mil dólares. Es como si se derrumbara un edificio y alguien presumiera que reacomodó un ladrillo.

Permítame poner estas cifras en contexto. El Departamento del Tesoro (de Estados Unidos) calcula que el narcotráfico mexicano (no incluye corrupción, peculado y otras formas de delincuencia organizada) puede alcanzar ingresos anuales de 40,000 millones de dólares. Los dólares “bloqueados” y asegurados (por la inteligencia financiera mexicana) son apenas una milésima parte (el 0.12%) de los ingresos de los cárteles.

Para ilustrar por qué el reacomodo de las bandas criminales “aquí”, en realidad tiene que ver con acciones “allá”, un ejemplo puede resultar contundente: tan solo en el desmantelamiento de una red de lavado de dinero en el Distrito de la Moda de Los Ángeles (que lo enviaba a México para el Cártel de Sinaloa), fueron decomisados 65 millones de dólares en efectivo… ¡en un día! Ese dinero es más que lo que bloquearon las autoridades financieras mexicanas en todo el país, en todo un año.

Las acciones legales en Estados Unidos contra mexicanos por hechos ocurridos en México han incrementado en años recientes. Lo hacen tanto en volumen como en complejidad. Lo mismo decomisos de vehículos, joyas y dinero que expropiaciones de lujosas viviendas, intervenciones bancarias o multas exorbitantes. Hay de todo, demandas civiles, procesos penales, investigaciones administrativas o aplicación de leyes especiales para extranjeros. Por supuesto, mucha gente en prisión (y mucha otra fugitiva).

Las autoridades que están involucradas son múltiples y de lo más variadas. En ocasiones seguir el hilo es una locura. Fiscales locales y federales, agencias anti drogas, el FBI, la policía, el departamento del tesoro, la oficina de impuestos, la de aduanas, inmigración, la agencia contra la corrupción en el extranjero y más.

Con tantas cosas sucediendo en México ¿no resulta una exquisitez andar pensando en lo que hacen en Estados Unidos? ¿Por qué estos casos que suceden tan lejos tendrían que ser importantes?

Por la sencilla razón de que no se trata de simples curiosidades que pasan fuera de nuestras fronteras sino de una parte importante de la vida política, económica y social de México. Una que transcurre lejos de la cobertura mediática de los grandes consorcios nacionales. Que está llena de personajes. Sí, los que usted imagina: empresarios, funcionarios de aduanas, ex gobernadores, compañías transnacionales, bancos. Pero también hay cooperantes y criminales a los que el gobierno de Estados Unidos les da permiso para delinquir o les paga un sueldo.

Son historias oscuras y enredadas. Demasiado poder y demasiado dinero. En los casos se mueven cifras que en nuestras mentes apenas son comparables con los anuncios de inversión pública en nuestro país (en cientos y miles de millones de dólares).

Y mientras eso sucede, nosotros consumimos las migajas y retacerías de información que nos da el quehacer de nuestras instituciones. Las noticias apenas pueden dar cuenta de la detención de un supuesto socio del Mayo Zambada, la orden de aprehensión contra una diputada o procesos judiciales por lavado de dinero que facciosamente se dirigen contra líderes sindicales en disidencia.

Nunca nada sobre el tamaño de sus estructuras financieras, los funcionarios que les daban protección, la dimensión de sus redes o la forma en la que operaban.

Total que una buena tajada de la historia reciente del país se está definiendo en el galimatías judicial y legal de nuestros vecinos. Y de eso sabemos apenas nada.

México lindo… I’ll see you in court.

***

Un extra.

¿Recuerdan la extradición de Vicente Zambada? Pues bien, sólo en ese caso, el acuerdo de reconocimiento de culpabilidad que firmó le permite al gobierno de Estados Unidos incautar 1,300 millones de dólares. El juicio se llevó a cabo en Chicago, donde estoy ahora mismo. De esta historia le contaré pronto.

***

Una aclaración.

En la versión original de este artículo ciertas cantidades aparecieron en la terminología usada para referirse a cifras en dólares (mil millones equivalen a un billón). Para mayor claridad las he corregido (por ejemplo: donde decía 40 billones de dólares ahora dice 40,000 millones de dólares). El resto de cálculos y cifras se mantienen como en el original.

Miguel Pulido

Miguel Pulido es abogado. Ha sido director de Fundar, profesor en la Universidad Iberoamericana y visitante en la Universidad de Yale. Actualmente participa en Antifaz (www.antifaz.org.mx) un proyecto que busca abordar críticamente los asuntos públicos, las élites políticas y las dinámicas de poder.

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