‘Decir lo que sabes es decir verdad’, artículo de Pablo Gómez
La responsabilidad política de la tragedia de Iguala corresponde al PRD pero no por entero. Existe también responsabilidad política del PRI (partido gobernante en Cocula), del gobierno federal y del gobierno del Estado, así como del Ministerio Público de ambos niveles...
José Luis Abarca, exalcalde de Iguala y César Peñaloza, alcalde de Cocula. (Foto: Cuartoscuro/SIPSE)

Para hablar de otros, de contextos o de hechos ajenos, cercanos o lejanos, no existe la verdad. Lo que tenemos es el saber, bueno, malo o mixto, exacto o aproximado. Lo relevante es que no podemos o no debemos dejar de hablar de otros con tal de hacerlo con  honradez, buscar un saber que no es exactamente propio. Eso es decir verdad aunque no sea la verdad. Bueno, el punto es que así no son los políticos en México ni sus partidos; mucho menos el poder del Estado.

Lo anterior viene a cuento porque el Partido de la Revolución Democrática intentó cambiar  las tradiciones, al menos un poco, y mandó a elaborar un informe sobre sí mismo en relación con la postulación de José Luis Abarca en Iguala, el gobierno de éste y el desenlace de la tragedia con sus heridos, asesinados y desaparecidos. El informe ha sido presentado en plena temporada electoral por una comisión especial.

Con independencia de lo que contiene el informe y de la manera en que algunos medios han tratado de manipular su contenido llegando al extremo de inventar su propio informe, es un hecho relevante el informe mismo porque es el primero de este carácter que se redacta en por lo menos los últimos 50 años de vida política nacional. Nadie ha logrado recordar algo parecido a este informe. El que un partido se investigue a sí mismo y ordene redactar un informe en el que salgan a relucir nombres, situaciones, contextos y demás aspectos de su vida interna es inesperado, por decirlo de alguna manera.

La responsabilidad política de la tragedia de Iguala corresponde al PRD pero no por entero. Existe también responsabilidad política del PRI (partido gobernante en Cocula),  del gobierno federal y del gobierno del Estado, así como del Ministerio Público de ambos niveles. Cada quien fue omiso en algo, incumplió de alguna manera su obligación de defender los intereses públicos. Pero el PRD es el único que ha admitido tal responsabilidad. El PRI, campante como siempre, mantiene en Cocula a su presidente municipal con el apoyo de la PGR y de Murillo Káram que lo examinó y decidió que no podía ser inculpado de absolutamente nada a pesar de que los jefes de policía de ese municipio eran miembros orgánicos de la banda de criminales denominada Guerreros Unidos.

La PGR nos ha salido con la novedad de que José Luis Abarca –jefe de la policía municipal por mandato de la Constitución del país– sólo está procesado por posibles hechos ocurridos antes de la tragedia del 26-27 de septiembre de 2014 pero nada que ver con los heridos, los muertos y los desaparecidos. Operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero) y delincuencia organizada son los cargos. Pero, ¿quién diablos nos va a explicar bien los hechos que llevaron a una tragedia nacional aquel día de septiembre y la madrugada del siguiente?

El inédito informe que presentó la Comisión Especial del PRD aporta elementos válidos para buscar respuestas, no sólo en cuanto a la expresión criminal de los hechos sino en lo que se refiere a contextos anteriores en el campo de la política. La tragedia de Iguala no es un hecho criminal aislado sino un problema político con consecuencias criminales. Por ello, algunos medios han querido sesgar la información atribuyéndole al informe la afirmación de que Zambrano sabía que Abarca estaba ligado a los narcos –lo cual es absolutamente falso– o que el mismo Zambrano no solicitó oficialmente un informe al gobierno sobre Abarca sin admitir que lo oficial no sólo es lo escrito porque de ser así se paralizaría la vida institucional del país. Como suele ocurrir, López-Dóriga es el campeón de la manipulación que pone en labios de la Comisión Especial cosas que no están en el informe sino que son libres interpretaciones suyas, añadidos incluidos: el método de presentar como noticia un editorial, mentiroso por añadidura. Aquí se nota la muy vieja escuela de la manipulación informativa.

Era natural, por decirlo así, que el informe fuera recibido para hacer uso de la falsificación, pero por otro lado el informe ahí está, es consultable íntegro, con sus 16 500 palabras, en el portal de internet del PRD desde el pasado miércoles al medio día. ¿Podría alguien decirnos cual otro partido ha hecho algo así?



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