Apartheid: las leyes que dividieron a Sudáfrica
Fue el régimen que apuntaló la dominación de blancos sobre negros en Sudáfrica, y contra el que Nelson Mandela luchó desde su juventud... Sólo los blancos votaban, no permitía la convivencia y menos los matrimonios entre los dos grupos. En 1991 el 'Apartheid' fue invalidado.

El Apartheid fue el sistema de segregación racial (separación de población de blancos y negros) que prevaleció en Sudáfrica y Namibia hasta 1992.

Apartheid significa “separación” en afrikáans, lengua hablada en Sudáfrica, y apuntalaba la dominación de blancos sobre negros.

 

El régimen otorgaba sólo a los blancos el poder de ejercer el voto y prohibía los matrimonios y las relaciones sexuales entre blancos y negros. 

El apartheid consistía también en la creación de espacios públicos separados para los dos tipos de población: comercios, lugares de estudio o de recreo. Su propósito era conservar el poder para la minoría blanca, que representaba el 21 % de la población y promover el “desarrollo” del país.

En 1991 el Parlamento de Sudáfrica, ya conformado por población de grupos étnicos negros, mestizos y de color, invalidó la última ley que sustentó este sistema: “Los recién nacidos no serán clasificados por razas”, poniendo fin a las normas del Black Land Art, vigente desde 1913, luego de que Sudáfrica obtuvo la autonomía de Reino Unido.

Antes de la decisión histórica de los legisladores de ese país, la población negra (casi 70 %) tenía prohibido adquirir tierras o podían desposeerlas de ellas. Se terminaba así con toda una cadena de normas que comenzó en 1913 con el Black Land Act, por el que la población negra podía ser desposeída de sus tierras, tenían prohibido ocupar cargos en el gobierno y no tenían derecho al voto, sólo en elecciones aisladas.

Estas privaciones impedían también poner negocios, entrar en zonas designadas para la población afrikáner (blanca), de la misma forma en la que los blancos no podían entrar en zonas designadas para las personas de color.

Las políticas impactaban la vida más cotidiana de los sudafricanos: el transporte público estaba dividido, trenes, camiones, taxis, tenían apartados específicos según el color de piel, de igual forma, los accesos a edificios, oficinas de correos y juzgados.

Esto generó que los costos de vida se dispararan, los servicios de salud mejoraran o empeoraran según el sector al que atendían y el sistema educativo se hizo inaccesible para la comunidad de color. No obstante, el sistema permaneció vigente durante ocho décadas. Mientras gobiernos occidentales condenaban los movimientos de resistencia.

Presión internacional 

En la década de los 90 la comunidad internacional impuso sanciones económicas a Sudáfrica, lo que dañó severamente su economía. Mientras el mundo atravesaba el fin de la Guerra Fría y la caída del muro de Berlín en 1989, Naciones Unidas emitía sanciones cada vez más severas contra el sistema de segregación.

Cuando el régimen ya perfilaba su caída, Fréderik de Klerk fue el primer presidente de ese país, en 1989, con la plena intención de anular definitivamente las políticas separatistas. Se anuló la sentencia condenatoria contra Nelson Mandela, y otros 120 líderes del Congreso Nacional Africano (declarado ilegal 30 años antes), así inició la abolición paulatina de cada ley discriminatoria, hasta 1991.

(Con información de El Mundo, Museo del Apartheid)



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