Un atleta de otro nivel: las escaleras como pista (Videos)
Ignacio Manrique participó en su primera carrera vertical en 2010, a los 50 años de edad; hoy domina su categoría en México y es uno de los mejores del mundo.
(Foto: Cortesía Ignacio Manrique)

A una edad en la que la mayoría desarrollan otras habilidades más de orden intelectual o artístico, Ignacio Manrique se dio cuenta de que es muy bueno para subir escaleras a toda velocidad. Hoy, a sus 57 años de edad, es el mejor atleta en carreras verticales o towerrunning de México, y uno de los mejores del mundo.

Ingeniero mecánico, egresado del ESIME del Instituto Politécnico Nacional, Nacho, como es mejor conocido, ha participado activamente en carreras verticales tanto en México, como en Estados Unidos, y con tan buenos resultados que en marzo del 2016 alcanzó el puesto 45 en las listas de la Towerrunning World Association, su mejor clasificación general, gran logro considerando que se trata de un atleta de la categoría 50-59 años que se mide con los mejores exponentes del orbe, como el polaco Piotr Lobodzinski, número uno del ranking, a los que le dobla en edad.

“Yo empiezo a correr de forma vertical desde hace 18 años, pero sin competir. De hecho, empiezo como corredor plano, participando en carreras de 5 y 10 kilómetros, medio maratón, y tres o cuatro maratones de la Ciudad de México. Después de eso me llaman la atención las carreras de campo traviesa, algunas veces por el trabajo, no podía ir al campo y entonces empiezo a correr en escaleras para compensar la (ausencia) de cuestas y lo voy tomando como un reto.

“Al mismo tiempo me convierto en instructor de aeróbics, donde por mucho tiempo incorporé rutinas de step (escalones) y lo voy combinando con spinning (bicicleta estática), clases grupales de escaladora, pilates, todo esto me lleva a practicar carrera vertical, pero sin competir”.

De carácter jovial, Manrique Maldonado es una persona forjada en la cultura de la tenacidad y disciplina, como él mismo lo presume con orgullo, que ha salido adelante en la vida, desde un origen humilde, a base de estudio, trabajo y deporte.

Oriundo de Aztcapotzalco, Nacho recuerda que su primer contacto con las carreras verticales fue en la edición 2010 de la Torre Mayor, organizada por Javier Santiago, pionero de este tipo de competencias en nuestro país y quien en su momento alcanzó el segundo puesto del escalafón mundial.

“Es hasta el 2010 cuando veo el anuncio (convocatoria) de la carrera en la Torre Mayor, que ya había visto, pero por el trabajo se me iba; participo y para mi sorpresa quedo primero de mi categoría (50 años).

“Posteriormente se organiza la carrera de la Torre Latinoamericana, organizada por Javier Santiago, y quedó en el tercer lugar general, primero de mi categoría. Cuando hablo con Javier (Santiago) me dice ‘oye, si tú gustas, yo puedo ayudarte a que estés entre los primeros 15 del mundo en tu categoría en los próximos años, ¿cuándo podemos platicar?’.

“El siguiente domingo nos vemos en el Bosque de Tlalpan, me ofrece el entrenamiento, de hecho hasta la fecha he recibido muchísimos consejos de Javier, siempre para mejorar, y viene la carrera de Torre Corporativa Insurgentes, también organizada por Javier, todavía no había el auge de hoy en día, y me toca ganar el primer lugar general. Es cuando Javier me impulsa a que vaya al extranjero, a que empiece a buscar otras opciones (de carreras) y, efectivamente, la primera que hago es en San Diego (Towerthon)“.

Es el despegue de Nacho en una modalidad de atletismo que en los últimos años ha cobrado mayor auge, desde que en 1977 se celebró la primera edición de la carrera en el Empire State de Nueva York y el gusto por subir escalones contra reloj llegó para quedarse entre los atletas en busca de nuevos desafíos.

“Las carreras verticales inician, aproximadamente, hace 38 años con la carrera de mayor prestigio hasta la fecha, la del Empire State; sin embargo, toma auge en los últimos 10 años con la Asociación Mundial de Towerrunner (TWA) y otras asociaciones en Australia, Estados Unidos; pero el boom de esta disciplina es en los últimos 10 años, y en México la Federación tiene tres años.

“El towerrunning puro es en edificio, subir escaleras lo más rápido posible, pero existen variantes como en estadio, donde hay ascenso y descenso. Otra es el trail (campo traviesa) con escalinatas.

Roberto Velázquez es el presidente de la Federación Mexicana de Towerruning y ha buscado que el towerrruning mexicano salte a nivel mundial. Él empieza con Torre Mayor, revive lo que Javier (Santiago) hizo, pero ahora con un poco más de reconocimiento por parte de la Asociación (Towerrunning World Association). Después busca otras sedes como en Orizaba, Cerro del Borrego, donde también hay escalinata y es un poco de trail (campo traviesa)”.

En México no existe aún un calendario oficial de carreras verticales, pero se organizan alrededor de 10 eventos de este tipo, sean de towerruning puro en edificio o alguna de sus variantes en estadios y otros sitios con grandes escalinatas.

Uno de los más entusiastas participantes es Nacho, acompañado por su esposa, Rosa María González, también corredora, así como sus dos hijos adolescentes, Daniel y Alessandro.

“En el circuito mexicano llegan a correr unos 30 o 40 en mi categoría, pero el número es muy variable, muchos son advenedizos que vienen de otras disciplinas y se meten a las carreras verticales.

“A muchos corredores de medio maratón, maratón, les llama la atención la novedad. De momento creen que con la condición física que traen va a ser fácil, pero el towerrunning o run up exige otro entrenamiento de tipo funcional. Pesas, pero no la pesas de potencia, sino de repeticiones, para someter a tu cuerpo a cinco o diez minutos de carga constante durante todo el ascenso a un edificio. Requiere de fortalecimiento abdominal, porque hay una técnica de subir usando el pasamanos, propulsándote hacia adelante.

“Adicionalmente está el ejercicio pliométrico* que muchas veces no se da del todo en el atletismo plano, y como en cualquier otra disciplina (para destacar) se necesita entrenar con una frecuencia determinada y contar con un plan de trabajo“.

Alcanzar la meta en rascacielos de 110 pisos de altura es un reto que pone a prueba la fortaleza física y mental del corredor, pero ello está al alcance sin ser un portento de atleta olímpico.

“La gente en la carrera vertical ve objetivos a corto y mediano plazo cumplidos. Subir un edificio de 50 pisos, cuando se pensaba que no se podía hacer, da una satisfacción especial que invita a repetir la experiencia. Yo he logrado más cosas a esta edad que nunca antes cuando era más joven y entrenaba más tiempo.

“Entrenar para una carrera vertical lleva la mitad del tiempo que para una carrera plana y con una calidad impresionante. La lluvia y otros elementos atmosféricos no van a impedir el entrenar en una escalera que no necesariamente tiene que tener 20 pisos.

“El rendimiento se incrementa en un corto plazo. Los logros se ven rápidamente al subir un edificio de dos o tres pisos, además se logra un fortalecimiento cardiovascular, respiratorio y de tono muscular y entre más se combine con otras rutinas, como el fortalecimiento abdominal, se logran grandes resultados”.

El desafío es tan grande como la imaginación de los organizadores de carreras verticales y la voluntad de los participantes. Para Nacho, jubilado recientemente, tras más de 30 años de trabajo en el Instituto Mexicano del Petróleo, es además una excelente forma de mantenerse ocupado.

“En Oklahoma hay un carrera que se llama Triple Dog Dare. Son tres edificios y de lo que se trata es subir y bajar los tres, suman 138 pisos entre los tres. Es un carrera hermosa porque hay un violinistas en los descansos. El lobby de los edificios se vuelve un laberinto y una verdadera fiesta. He tenido la oportunidad de correrla en el 2015 y 2016. Es tan bonita esa carrera que, primero Dios, volveré este año”.

“La carrera de más pisos que he participado ha sido en la Torre Willis (Sears) de Chicago, 103 pisos. Y participan alrededor de mil 600 personas. Yo participé hace dos años (2015), quedé en quinto lugar de mi categoría, 21 o 22 general. Es una carrera bastante pesada porque la arquitectura de sus escaleras es un tanto antigua y el peralte lo hace más complicado que ciertas escalinatas de arquitectura moderna, más cómodas.”

“Tuve una excelente participación en el Banco de América en Dallas, en el 2015, quedé en el primer lugar general. De hecho, Javier (Santiago) publicó que era la primera vez que un mexicano lograba ganar en la categoría libre y veterano al mismo tiempo. Ahí fueron alrededor de 50 corredores. En el año siguiente (2016) participé nuevamente y saqué el segundo lugar general”.

Los buenos resultados obtenidos por Nacho en carreras verticales de México y Estados Unidos, desde 2010 a la fecha, no sólo le han permitido ser reconocido como el mejor atleta de su categoría en el país, sino ser considerado para formar parte del equipo mexicano que fue invitado a participar en el malogrado Campeonato Mundial de Towerrruning en China.

“Se formó una selección mexicana de towerrunning, donde estaba Melisa López Pimentel (octava del ranking femenil 2017), Gustavo Mendoza (noveno del ranking varonil 2017), Oswaldo Isaac, Roberto Velázquez y un servidor, recibimos invitación para ir a China al Campeonato Mundial de Towerrunning el 18 de junio. Todo estaba listo, nuestro pasaje México-Tokio-Hong Kong, y finalmente en tren a Guangzhou, Cantón, China.

“Se correría una eliminatoria de tres carreras. La primera de 112 pisos, los primeros 50 tenían la oportunidad de participar en la segunda ronda que era de 67 (pisos), los primeros 30 clasificaban a la tercera vuelta que era de 113 (pisos). Todo teníamos listo y el 12 de junio, nosotros salíamos el 13, nos mandan el comunicado de la Asociación Mundial que se suspendía el evento.

“El gobierno chino no tuvo la oportunidad de revisar todos los visados y esto podía provocar un problema internacional de magnitud. Se esperaba reagendar el evento, incluso hasta el momento estamos esperando el reembolso. Al parecer no va a haber problema, se va a dar, pero seguramente se va a escoger otra sede que podría ser Estados Unidos o Europa“.

No fue en China, pero Nacho seguirá subiendo escaleras donde se presente la oportunidad. Insistirá para correr en el mítico Empire State de Nueva York, donde hasta el momento no ha tenido la suerte de ser seleccionado en el sorteo. O quizá cambie de objetivo y opte por los 1665 peldaños de la Torre Eiffel en París que en el 2018 celebrará su cuarta edición.

De momento, ya lo esperan los mil 800 escalones del Globe Life Park de Arlington, Texas, el 26 de agosto, como calentamiento para el Primer Grand Prix Towerrunning Acapulco 2017, donde el fin de semana del 22 al 24 de septiembre, subirá y bajará las escaleras de tres hoteles, un reto más en su ascendente camino.

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*La pliometría es una técnica basada en un tipo de ejercicios diseñados para reproducir movimientos, rápidos, explosivos y potentes, que no solo mejoran tu fuerza y tu rapidez, ayudando al cuerpo a obtener la máxima fuerza en el menor tiempo posible, sino que ayudan a mejorar la técnica de carrera e incluso a prevenir lesiones.

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