Javier Garciadiego analiza la trascendencia de la Constitución de 1917
El historiador publica 'México en 1917. Entorno económico, político, jurídico y cultural'.
(Secretaría de Cultura).

Con todo y sus más de seiscientas enmiendas, la Constitución Mexicana de 1917 cumple cien años. Lejos de lo que fueron las conmemoraciones de la Independencia y la Revolución, ahora los festejos han sido discretos, reconoce el historiador Javier Garciadiego.  “El centenario nos agarró en un momento difícil, la sociedad está enojada y no hay ánimo para festejos”, comenta.

Autor de México en 1917. Entorno económico, político, jurídico y cultural (FCE), Garciadiego analiza la trascendencia de Carta Magna.

¿Con la Constitución de 1917 nace el México moderno?

Yo diría que sí, aunque cuando uno dice México moderno hay que asumir que es un país muy desigual. Había zonas y sectores en plena modernidad, y otros que no entrarían sino tiempo después. La Constitución de 1917 ratifica la tendencia histórica de México, de crear constituciones después de grandes conflictos sociopolíticos y militares. Así sucedió en 1824 y 1857. A diferencia de otros documentos de la revolución como el Plan de San Luis o el Plan de Guadalupe de Carranza, cuyo objetivo era derrocar gobiernos, la constitución tenía la vocación de construir un Estado y definir las relaciones entre gobernados y gobernantes.

Aunque fue una Constitución que excluyó a los villistas y zapatistas del Constituyente.

La convocatoria para las elecciones del constituyente decía que no podían ser electos los enemigos del constitucionalismo, entendiendo a huertistas, villistas y zapatistas. Es una constitución que nace de una revolución y la hacen los ganadores. No obstante, tampoco diría que fue una constitución carrancista. Fue impulsada por él, pero el constitucionalismo tiene muchos componentes. Carranza estaba vinculado con las élites, sin embargo también hay corrientes campesinas y populares.

¿En términos de normatividad fue una Constitución ambiciosa?

Esto obedece a una tradición hispánica. Nuestros antecedentes constitucionales van más allá de 1824, habría que remontarnos a Cádiz. Nuestra tradición es de constituciones amplias.

 ¿Cómo entendemos que lleve más de seiscientas modificaciones?

Los juristas dividen las constituciones en rígidas o flexibles. México es de constitución flexible o semiflexible. A mí no me disgusta, es nuestra tradición y nos ha permitido transitar a lo largo del siglo XX. No quisiera que reflejara estrictamente el México de principios del siglo pasado, el contexto nacional e internacional ha cambiado. Qué bueno que tenga cierta ductibilidad, aunque seiscientas tal vez sí sean demasiadas modificaciones.

¿En qué radica su valor?

Tiene un valor histórico porque viene de una tradición. Es una constitución más estatista que la de 1857, en tanto que establece que el Estado puede intervenir en materia de propiedad, educación, religión. En 1917 la Iglesia se pone bajo la lupa y se le restringe su participación en educación.

Hay historiadores que esto detonó la guerra cristera.

Muchas de las restricciones detonan la guerra cristera. Carranza proponía una constitución menos jacobina, pero los constituyentes fueron más allá. En 1926 se trató de aplicar por Calles y el resultado fue el levantamiento cristero, en una región del país, tampoco podemos decir que fue un alzamiento nacional.

Se dice que fue la primera constitución con vocación social.

Sí, hay que reconocer que es una constitución prácticamente agraria. Nace a partir de una revolución motivada en parte por los excesos del latifundismo, pero también tuvo una visión a futuro porque garantiza derechos obreros a pesar de que éste era un movimiento reducido y con poca injerencia en la revolución. Hay que agradecer que algunos constituyentes tuvieran la capacidad de prever lo que se venía para el siglo XX.

A la luz de cien años, conceptos como Estado o soberanía se han replanteado.

Si uno revisa los cambios, hasta la década de los ochenta la tendencia era fortalecer al Estado. Después el paradigma cambió y se impulsaron reformas en beneficio de la sociedad y la ciudadanía.

¿Sigue siendo válida?

¿Con estos diputados y con esta clase política es posible pensar en una nueva Constitución? El día que tengamos una clase política madura, responsable, comprometida podremos pensar en una nueva Carta Magna.

libros



Temas relacionados:
Cultura
Libros
México
SOCIEDAD




    Contenido Relacionado


  1. Libros de la semana: Chesterton, Fadanelli, González Torres…
    Febrero 3, 2017 12:17 pm
  2. García Márquez, Cabrera Infante, Fuentes, Vargas Llosa y varios más en el nuevo libro de Danubio Torres
    Febrero 2, 2017 2:41 pm
  3. ‘Prefiero leer que escuchar a John Cage’: Héctor Manjarrez #Letrasynotas
    Febrero 2, 2017 2:30 pm
  4. Adolfo Córdova rescata personajes secundarios de historias clásicas
    Febrero 1, 2017 2:59 pm
  5. Jaime Labastida cuestiona ‘lo mexicano’ en su nuevo libro
    Febrero 1, 2017 2:52 pm
  6. Presentan ’43’, un testimonio fotográfico del caso Ayotzinapa
    Enero 31, 2017 3:11 pm
Escribe un comentario

Nota: Los opiniones aquí publicadas fueron enviadas por usuarios de Aristeguinoticias.com. Los invitamos a aprovechar este espacio de opinión con responsabilidad, sin ofensas, vulgaridad o difamación. Cualquier comentario que no cumpla con estas características, será removido.

Si encuentras algún contenido o comentario que no cumpla con los requisitos mencionados, escríbenos a [email protected]