Mexicanos, ¿ganadores con el TLCAN?
Donald Trump no ha parado de afirmar que los mexicanos son los mayores beneficiarios del TLCAN, mientras que EU se lleva las pérdidas. Estudios comprueban que este no es el caso, según The New York Times.
(Reuters)

En sus 30 años como trabajador de la planta manufacturera de la empresa Whirlpool en un pueblo industrial de México, José Luis Rico ha sido testigo de algunos grandes cambios.

La fuerza laboral ha crecido, produciendo refrigeradores que a comparación de los sencillos modelos que existían cuando Rico inició su carrera, parecen robots. Estos cambios han sido alimentados por el Acuerdo de Libre Comercio entre México, Canadá y Estados Unidos que prometió alzar a México hacia el futuro.

Lo que nunca subió, sin embargo, fue el salario de Rico. Él sigue ganando menos de $10,000 al año – una cantidad, opina, que no precisamente hace de México el gran beneficiario del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), como lo afirma el presidente electo, Donald Trump.

De hecho, para Rico y otros trabajadores, políticos y economistas mexicanos, el TLCAN no parece representar una ganancia en ningún aspecto.

“Es más como supervivencia”, señala Rico. “Pensé que mejoraría mi vida, que este acuerdo generaría oportunidades para todos”.

“Tal vez lo ha hecho”, agrega. “Solo no para nosotros”.

Los cuestionamientos de Trump sobre las virtudes del TLCAN fueron centrales a su campaña. Tanto, que en algún punto lo calificó como “el peor tratado comercial que quizá nunca se haya firmado”. El pasado martes, criticó a General Motors por producir autos en México, se atribuyó la decisión de Ford de cancelar planes de una nueva fábrica en México y nombró a Robert Lighthizer, un concido defensor de políticas proteccionistas, representante de Comercio Exterior.

Su argumento ha seguido la narrativa de que, donde el trabajador estadounidense pierde, la economía mexicana gana.

Sin embargo, en México existe la creciente convicción de que el TLCAN, a pesar de atraer una enorme inversión extranjera, ha sido una gran decepción.

“Al final del día, como estrategia de desarrollo, debió de haber llevado a un crecimiento sostenido, generado empleos bien remunerados y reducido la brecha entre México y los Estados Unidos”, afirma Gerardo Esquivel, un economista del Colegio de México. “Se ha mantenido por debajo de lo que se esperaba”.

La economía mexicana ha crecido en un promedio de solamente 2.5 por ciento por año bajo el TLCAN, una fracción de lo que se necesitaba para proporcionar los empleos y la prosperidad que sus partidarios prometían. Más de la mitad de los mexicanos todavía viven por debajo de la línea de pobreza, una proporción que permanece igual desde 1993, antes de que el tratado entrara en efecto.

Los salarios en México se han estancado durante más de una década, y la brecha entre los ricos y los pobres de la nación persiste. La mayoría de los trabajadores mexicanos laboran en la obscuridad, con empleos sin contrato ni protección por su supervivencia.

Mientras tanto, nuevas tecnologías han cortado muchos trabajos mientras incrementan la productividad, lo cual representa una buena noticia para las empresas pero un duro golpe a la fuerza laboral.

“México está siendo testigo de exactamente el mismo fenómeno que los Estados Unidos”, sostiene Timothy A. Wise, un investigador de Tufts University. “Trabajadores han perdido poder de negociación de ambos lados de la frontera”.

En parte, el fracaso del TLCAN de lograr su potencial recae sobre el gobierno mexicano, señalan expertos. En lugar de utilizar el acuerdo como un punto de partida para hacer crecer e invertir en muchos sectores de la economía mexicana, gobiernos sucesivos han visto el acuerdo como una solución mágica a las aflicciones económicas del país.

Ninguno de estos puntos pasa desapercibido por los mexicanos a pesar de la defensa de su gobierno del TLCAN. Una encuesta reciente elaborada por Parametría, encontró que más de dos tercios de los encuestados opinan que el TLCAN ha beneficiado empresas y consumidores estadounidenses mientras que solo un 20 por ciento piensa que los ha beneficiado a los mexicanos.

“Existe una gran narrativa en Estados Unidos de que México es el ganador del TLCAN”, señala Fernando Turner Dávila, secretario de Desarrollo Económico del estado de Nuevo León. “Solo ven beneficios para México, y los glorifican. No ven las desventajas, mucho menos hablan de ellas”.

Turner cita la pérdida de casi dos millones de empleos en la industria agricultora por el tratado que benefició industrias altamente subsidiadas en Estados Unidos como aquella del maíz, en detrimento de agricultores mexicanos. Y mientras que el gobierno federal elogia el incremento en exportaciones de manufactura, México todavía depende de un número tremendo de importaciones de Estados Unidos.

“El gobierno mexicano no ha establecido políticas para protejer a sus empresas”, sostiene Turner. (Con información de The New York Times)





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