Astor Piazzolla, el hombre que reescribió el tango
A veinte años de su muerte, te presentamos algunos datos sobre Astor Piazzolla, el hombre que cambió el tango cuando estaba prohibido cambiarlo.
Milva actuando en París con Astor Piazzolla en 1984. (Foto: Roberto Masotti/fernandolucini.blogspot.com)

Arthur Rubinstein: ¿A usted le gusta la música?

Astor Piazzolla: Claro

Arthur Rubinstein: ¿Entonces por qué no va a estudiarla?

La conversación sucedió un día cuando un joven de 18 años –enamorado de la música, a la que consideraba mujer- le dedicó un concierto para piano a Arthur Rubistein, uno de los más célebres pianistas polacos.

Era la una de la tarde, Piazzolla fue al departamento de Buenos Aires de Rubinstein -cuenta durante una entrevista-  toca el timbre de su casa, sale Rubinstein, lleno de salsa de tomate, comía espagueti. Le dijo que era su admirador y como homenaje, el argentino resolvió escribir un concierto para piano, cuando Rubinstein escuchó esas notas lo mandó a estudiar música, “era francamente muy horrible como música”.

Ese fue el momento donde el hombre que reinventó el tango se unió a la música, pero su historia inicia años antes, en Alemania, cuando  las más reconocidas fábricas de bandoneón se encuentran las de la dinastía Arnold, deciden comercializar el instrumento que los argentinos adoptarían como materia prima para el Tango.

Todo fue por un marinero, que llegó a Buenos Aires, asegura Astor mientras gesticula con las manos y cuenta cómo su instrumento más amado llegó al país gaucho. Su primer bandoneón, se lo dio su padre. Él esperaba unos patines e hizo rabieta,  años después reveló  “Hoy entiendo mi reacción de pibe: cuesta enamorarse del bandoneón”.

Astor Piazzolla fue hijo de Vicente y Asunta Manetti, había nacido en Mar del Plata, el 11 de marzo de 1921, su otro nombre, Pantaleón, lo recibió por su abuelo paterno, Pantaleone Piazzolla, marinero y pescador.

A los diez años realizó su primera grabación, que logró ejecutar tomando clases con Andrés D’Aquila, el nombre del disco era  Marionete Spagnol, grabado en los estudios de Radio Recording de Nueva York el 30 de noviembre de 1931.

Estas pequeñas notas no son su historia, su verdadera, su leyenda con la música comienza cuando Rubinstein le recomendó estudiar con Alberto Ginastera, en 1939, allí empieza a escribir y a entender lo que es realmente la música, a cambiar la esencia Argentina, mezclándola con el Jazz que escuchaba en un barrio de Manhattan en la calle St. Marks Place, cuando tenía tres años.

Se le reconoce haber revolucionado el Tango en una época donde revolucionar el tango estaba prohibido por el pueblo, reconoció  que “en la Argentina se puede cambiar todo menos el tango, es como cambiar de religión, como si de ser cristiano me hubiera pasado al budismo o a ser musulmán. El tango tenía que ser siempre como en 1940. Yo tenía la feliz idea, feliz para mí, de cambiarlo y desde 1940 he tenido todos los problemas más tremendos en mi vida, por querer cambiar, por querer evolucionar una música popular que se llama Tango”.

Según un artículo de Bolívar Hernández Estrada, en 1949, casi se aparta del tango y del bandoneón, ahí empieza la obsesión que lo convertiría en artista. Comienza su búsqueda obsesiva de un nuevo estilo, sus obras provocan gestos de asombro, incluso rechazo, pero saldría triunfal, el tiempo le dio la razón.

A pesar de esto, él aseguró que no le importaba si su música era tango o no lo era “si mi música tiene o no de tango, no me interesa. Lo que puedo asegurar es que tiene mucho de Buenos Aires” y agrega, en otra entrevista “yo soy Argentino y yo creo que mi música tiene que ser Argetina… tiene representar a mi país, tiene que tener perfume de mi tierra.”

En octubre de 1987, Piazzolla creó notas destacadas para Tango apasionado,  montado por Graciela Daniele con muchos de los mejores bailarines en Broadway, fue la cima.

Fue un año después en  1988 cuando fue operado del corazón en un cuádruple bypass y el 4 de agosto de 1990 en París, sufrió una trombosis cerebral, que lo hizo morir el  4 de julio de 1992, a los 71 años.

Borges lo destestaba

Su relación con Borges era mala, pésima, el autor de El Aleph, llamaba “Astor Pianola” para referirse a él. Mientras que en el diario que registró el meojr amigo de Borges, Adolfo Bioy Cásares, Borges asegura que Piazzolla “es un bruto y tan vanidoso. Uno de sus tangos se llama «Melancólico Buenos Aires». ¿Te das cuenta, qué animal? No son tangos ni nada; él los llama tangos porque si los presentara como simple música, los músicos se le vendrían encima; en cambio, como innovador de tangos lo toleran y hasta lo fomentan”.

Adiós Nonino

Fue cuando Astor se enteró de la muerte de su padre, al que apodaban Nonino, acompañado por los fracasos, fue cuando el golpe de inspiración llegó. Es su mejor obra, nació como homenaje a su padre y murió como su obra máxima, años después Piazzolla declaró que intentó superar en vano a Adiós a Nonino.

La revolución del tango, empezó cuando su padre, la inspiración de su máxima obra  le dio su primer acordeón y le dijo “Astor, éste es el instrumento del tango, quiero que aprendas a tocarlo”.



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