4 aproximaciones a Vicente Leñero
Jorge F. Hernández, Juan Villoro, Pedro Ángel Palou y Paco Ignacio Taibo II, revisan su trayectoria y legado.
(Foto: Conaculta).

La muerte de Vicente Leñero entristeció la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. A continuación, Jorge F. Hernández, Juan Villoro, Pedro Ángel Palou y Paco Ignacio Taibo II, cuatro escritores participantes en el encuentro, comparten sus impresiones sobre los alcances de la obra y trabajo de Vicente Leñero.

Jorge F. Hernández.

Fue un hombre generoso y un buen hombre; fue de los gladiadores que defendieron en la libertad de prensa en un país que se parece mucho al que le estamos heredando a nuestros hijos. En el periodismo podríamos agradecer a los que nos comunican una noticia pero sobre todo, debemos tener gratitud a quienes lo han hecho con estilo y grandeza literaria. Leñero fue un escritor por encima de todo, podría haberse fincado solamente como periodista y sin embargo es un autor de libros clásicos. Cuando escribí mi primera novela mandó una carta a la editorial, en varias ocasiones comimos y llegamos a fincar lo que podría llamar una amistad, que en realidad era una admiración por mi parte.
En Los albañiles no solo escribió como hablan los albañiles, nos llevó a descubrir lo que se siente ser un albañil. A través de sus entrevistas con los poderosos conseguía llevarnos a lo que pensaba realmente por su cabeza.

Paco Ignacio Taibo II.

Nadie muere si lo sigues leyendo. Leñero supo tomar lo criminal y revelarlo como pocos, un ejemplo es AsesinatoLos albañiles es un libro para leer y releer.
Sus novelas siguen siendo actuales, se mantiene en el centro de lo mejor de la literatura mexicana. La gota de agua, es un libro loquísimo sobre los problemas de una colonia a la que le cortan el agua cada tercer día. Excelente persona, ejemplo de lo que debía ser un intelectual en un país como este.
La virtud de Vicente es que se negó a ponerse una etiqueta. ¿Guionista? ¿Dramaturgo? ¿Periodista? ¿Novelista? Era todo, un escribidor en el mejor sentido de la palabra.

Pedro Ángel Palou.

Es un escritor importantísimo. Ganó el Premio Biblioteca Breve, hizo ejercicios relevantes en Los albañiles y Estudio Q, su pieza más experimental. Fue un gran crítico social no solamente desde el periodismo sino también a través de la literatura. En El evangelio de Lucas Gavilán, recupera la historia de la Biblia pero en Neza, dentro de un contexto que conocía perfectamente bien. Nos deslumbró con Asesinato y con La gota de agua, una obra aparentemente sencilla. Hizo el guión para cine de mi novela, Con la muerte en los puños, su trabajo era por mucho superior a mi novela. Lástima que nunca se filmó.

Con su muerte se cierra una etapa del periodismo mexicano. Creo que se ha muerto un justo, un hombre que verdaderamente creyó que el periodismo contribuye a cambiar la realidad, más que la literatura.
No hizo literatura de tesis pero es posible ver en casi todas sus obras una mirada católica, incluso en su guionismo y no solo en El crimen del padre Amaro, sino también en El callejón de los milagros. Tuvo hay una mirada muy particular sobre la culpa, el pecado y la bondad. Era un hombre bondadoso, sardónico, con un gran sentido del humor.

Juan Villoro.

Vicente Leñero fue una de las máximas figuras del periodismo y la literatura mexicana. Mi primer libro La noche navegable, apareció en 1980 en la editorial Joaquín Mortíz, se publicó después de su obra Los periodistas, me marcó mucho esta circunstancia porque entendí que siempre iba a ser un escritor posterior a Vicente Leñero. Desde entonces he considerado que todo lo que he escrito ha tenido que ver con su magisterio y ejemplo; ha sido uno de los mejores guionistas del cine mexicano. Su novela Los albañiles es una versión contemporánea del evangelio, donde un velador inocente de nombre Jesús es acusado de un crimen; sucede lo mismo en El evangelio de Lucas Gavilán. Era un católico sin iglesia, siempre estuvo cerca de los pobres como demostró en su obra de teatro Pueblo rechazado. Fue un gran experimentador de las formas, Estudio Q es una de las novelas más arriesgadas en su forma.
Fue un escritor realista pero no costumbrista porque sus estructuras son muy arriesgadas y revelan una gran imaginación para descomponer la realidad. Estudió ingeniería y creo que su obra algo le debe a esta mente práctica del ingeniero que sabe componer estructuras y edificios. Al mismo tiempo ejerció la crítica del poder, la espiritualidad y siempre fue un hombre de fe.
La pérdida de Vicente Leñero es enorme para el periodismo, el teatro, la novela, pero sobre todo perdemos a un hombre de una integridad intachable. Su generosidad hacia los demás lo convirtieron en una voz independiente que nos va a hacer mucha falta.

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