‘El siguiente capítulo de México’: Peña Nieto en el NYT
El virtual presidente escribió un artículo para 'The New York Times', en el que asegura que su triunfo electoral “no representa ningún retorno a las viejas prácticas” del PRI.

Enrique Peña Nieto, virtual presidente de México, escribió un artículo para el diario estadunidense, The New York Times, que aparece en la edición de este martes, en el cual da a conocer su beneplácito de que el pueblo mexicano lo haya elegido como gobernante del país, y asegura que su victoria en el proceso electoral “no representa ningún retorno a las viejas prácticas” del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

También afirma que durante su mandato buscará “aliviar la pobreza”, mejorará las condiciones económicas de los mexicanos, además que acabará con “la polarización que ha paralizado la vida política” para sacar a delante reformas urgentes.

Aquí la traducción del artículo completo de The New York Times, publicada por La Razón:

‘El siguiente capítulo de México’

El domingo, los mexicanos se sumaron en grandes números para votar por un cambio, un cambio en prioridades y aproximación, y un cambio generacional enfocado en el gobierno positivo. Estoy honrado de que, en mí, los mexicanos vieron la oportunidad del cambio en una nueva dirección.

Tal vez existan considerables reacciones en la comunidad internacional de que mi elección de alguna manera significa el regreso de las viejas formas de mi partido, el Partido Revolucionario Institucional o PRI, o un disminuido compromiso en los esfuerzos de México en contra del crimen organizado y las drogas. Pongamos esas preocupaciones a descansar.

Esta campaña se trató de dos cosas. La primera era el mejoramiento de las condiciones económicas de millones de mexicanos en condiciones adversas, cuyas vidas han sido tocadas por el anémico crecimiento económico, que el Instituto Mexicano Nacional de Estadística dice promedió un 1.7 por ciento entre 2000 y 2010. Segundo fue el fin de la polarización que ha paralizado nuestra política, haciendo imposible las reformas necesarias urgentemente en el sector energético, de mercado laboral, de educación y seguridad por mencionar algunas. No podemos posponer más esos cambios.

Para aquellos preocupados en el regreso de las viejas políticas, no deben temer. Con 45 años de edad, soy parte de una generación de políticos del PRI comprometidos con la democracia. Rechazo las prácticas del pasado en la misma manera que busco avanzar de la encrucijada política actual. El objetivo de mi generación no es de ideologías o patronal, pero medible en el éxito de liberar a los mexicanos de la pobreza. Es así como goberné el Estado de México, el más poblado del país, de 2005 a 2011.

Gobernaré con realismo pragmático y una estrategia clara a largo plazo. Países en desarrollo como India, China y Brasil han demostrado el camino para el significante y duradero combate a la pobreza mediante reformas institucionales y políticas económicas enfocadas en el crecimiento. Es hora de que esas mejoras lleguen a México.

Quiero tocar de frente el tema del crimen organizado y el tráfico de drogas. No puede haber ni negociación ni tregua con los criminales. Respeto al presidente Felipe Calderón por su compromiso con terminar con esas tareas; mantendré la lucha, pero la estrategia debe cambiar. Con más de 60 mil muertos en los últimos seis años, críticas considerables de los grupos de derechos humanos y progreso debatible en lo referente al flujo de drogas, las políticas actuales deben ser reexaminadas.

De hecho, he propuesto iniciativas que resultarán en un marcado incremento en los gastos de seguridad y he fijado como una meta pública el reducir los crímenes violentos de manera significativa.

Lo que debe mejorarse es la coordinación entre autoridades anti-crimen municipales, estatales y federales. Crearé una Gendarmería Nacional de 40 mil personas, una fuerza policial similar a la de países como Colombia, Italia y Francia para enfocarse en las áreas rurales más violentas.

Expandiré la policía federal en al menos 35 mil oficiales e impulsaré las agencias de inteligencia y análisis. Consolidaré las fuerzas policiales estatales y municipales y proveeré de mayor vigilancia federal para acabar con la corrupción dentro de las agencias. Propondré una exhaustiva reforma a las leyes criminales. Ya he buscado de los consejos del General Oscar Naranjo, quien recientemente se retiró como jefe policial de la Policía Nacional de Colombia y es reconocido como uno de los mejores combatientes del crimen a nivel mundial.

Pero para que estas medidas de seguridad tengan un impacto a largo término, la comunidad internacional debe entender dos cosas. La primer es que estos esfuerzos deben ir de la mano con fuertes reformas económicas y sociales. No se puede tener seguridad sin estabilidad. Y segundo, otras naciones, particularmente Estados Unidos, deben hacer más para combatir su demanda de drogas.

Espero que nuestros vecinos se nos unan no solo para confrontar al crimen y las drogas, pero también en muchos otros aspectos de preocupación mutua. Debemos construir a partir del Tratado de Libre Comercio de Norte América, que entró en vigor en 1994 , como una máquina de crecimiento al integrar de manera más amplia nuestras economías a través de inversiones mayores en los campos de la manufactura, financiamiento, infraestructura y energía.

De manera similar mi intención es la de iniciar una nueva era de cooperación económica y política con la región de Asia-Pacífico y fortalecer nuestra relación con la Unión Europea. Y como el país de habla hispana más grande del mundo, México juega un papel importante –económica, cultural y políticamente- en Latinoamérica y el Caribe. Y no menos importante, aprobaría la implementación de una comprehensiva reforma de inmigración en los Estados Unidos. Los expertos coinciden en que ahora hay más mexicanos regresando a su país de origen que los que se van a buscar trabajo a los Estados Unidos. Esta nueva realidad debe hacer el debate de inmigración en los Estados Unidos, uno menos divisorio.

En 2000, los ojos del mundo se centraron en México, mientras el PRI, por primera vez en siete décadas, transfería el poder de manera pacífica a un partido distinto. Desde entonces, México ha evolucionado considerablemente, convirtiéndose en un país más moderno y dinámico. Sin embargo, ese periodo también incluye muchas oportunidades desaprovechadas, con importantes reformas políticas y económicas dejadas de manera inconclusa. Alcanzar el potencial de nuestro país es mi misión como el próximo presidente de México.

 

 



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