AMLO y la desolación en el Hilton
Los incondicionales de Andrés Manuel esperaron hasta el final. Después de las 11 de la noche aún aguardaban en el hotel Hilton. Miraban pantallas, pero no hablaban. Ahí escucharon el resultado adverso del IFE y enseguida el mensaje de Felipe Calderón. Entonces apareció López Obrador, quien les dijo que "aún no estaba dicha la última palabra".
Andrés Manuel López Obrador, la noche del 1 de julio en el Hotel Hilton. FOTO: DIEGO MATEOS.

El domingo por la noche la sala de prensa en el cuarto piso del Hotel Hilton parecía un cementerio silencioso.

Desde las 8 de la noche, personajes de la izquierda, medios de comunicación y simpatizantes esperaban al candidato del Movimiento Progresista. Pero Andrés Manuel López Obrador llegó hacia las 11 de la noche, junto con su equipo de incondicionales, incluidos sus hijos José Ramón y Andrés.

Las caras de desolación después de las 8 de la noche se agudizaron.

Parecían idos, meditando y escuchando de fondo las noticias de ese momento: el ganador de la elección, según todas las encuestas de salida y los primeros conteos rápidos, era Enrique Peña Nieto. El silencio predominaba.

Dolores Padierna, secretaria general del PRD, agachaba la cabeza constantemente, incluso se limpiaba los ojos un tanto crispados, al igual que Bernardo Bátiz, quien aguardaba solitario en una esquina, desde donde miraba la pantalla gigante que proyectaba el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP).

Jaime Cárdenas tampoco hablaba mucho con los de al lado, sólo permanecía meditabundo en su silla. Martí Batres se cruzaba de brazos. René Drucker estaba inquieto, no se sentaba. Yeidckol Polevnsky contaba irregularidades. Miguel Torruco andaba de allá para acá. Rosario Ibarra platicaba con la prensa. Las miradas se entrecruzaban. No las palabras.

Aproximadamente a las 11:20 pm, mientras se veía al presidente Felipe Calderón en la pantalla, reconociendo en Enrique Peña Nieto al próximo presidente de México, se escucharon aplausos.

Era Andrés Manuel López Obrador, quien decidió entrar en ese momento al salón.

“Hay información que nosotros tenemos que indica otra cosa de lo que está diciéndose en la oficial. No descalifico lo que se está dando a conocer, sencillamente no hay todavía todos los datos”, dijo el candidato presidencial en un mensaje de 5 minutos en el que nunca sonrió.

“Informo a ustedes que al conocerse un resultado preliminar del Instituto Federal Electoral, la postura que asumo es la de esperar hasta que tengamos las actas y todos los resultados”, puntualizó.

Le aplaudieron, lo abrazaron y AMLO se retiró rumbo a su casa de campaña nuevamente.

Entonces, el cementerio se volvió una capilla, en la que todos comenzaron a rezarle al PREP que, según el presidente del IFE, Leonardo Valdés, se cerrará este lunes a las 20 horas.

Para los lopezobradoristas, lo que en realidad no podrá terminar de contarse esta noche, es la fe.

En el Zócalo capitalino, el escenario preparado para que Andrés Manuel López Obrador celebrara un posible triunfo, fue desmontado después de la media noche. La película no era la que esperaban ver. En la plaza, como en el hotel, también había desolación.





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