“Abonando al desastre urbano: AMLO, Ebrard, Mancera”, artículo de María Amparo Casar
La inversión en el DF se hace sin planificación, sin atención a las vialidades, a los riesgos del subsuelo, a la disponibilidad de agua y drenaje, a los espacios públicos y áreas verdes, a la disponibilidad de estacionamientos y a la oferta de transporte público, afirma.
Columna

La investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), María Amparo Casar, indica que es importante el crecimiento e inversión en la Ciudad de México, pero acusa que los últimos jefes de gobierno lo han hecho con discrecionalidad y sin un plan claro y preciso.

Abonando al desastre urbano: AMLO, Ebrard, Mancera

Por María Amparo Casar

Periódico Excélsior 2 de julio, 2014

La Ciudad de México crece y se desarrolla. Diariamente se anuncian proyectos inmobiliarios. Para mediados de 2014 el GDF dijo que alcanzarían 271,000m2 de oficinas y 463,000m2 de espacio comercial. Nuevo Polanco albergará más de 70 mil viviendas y un conjunto de centros comerciales, edificios corporativos y atracciones que generan un flujo diario de más de diez mil personas. Se publicitan también la Nueva Condesa en Sta. María la Ribera, la Ciudad del Futuro, la Judicial, la de la Salud, el Corredor Cultural de Insurgentes y muchos más.

Bien por el fomento al crecimiento e inversión. El problema es cómo se crece y cómo se invierte. La respuesta es que se hace sin planificación, sin atención a las vialidades, a los riesgos del subsuelo, a la disponibilidad de agua y drenaje, a los espacios públicos y áreas verdes, a la disponibilidad de estacionamientos y a la oferta de transporte público. Se crece a base de golpes de autoridad discrecionales y del contubernio entre autoridades y  desarrolladores. Se promueve la inversión permitiéndoles construir donde sea y como sea; con negocios ilícitos, moche de por medio.

Paradójicamente han sido los gobiernos del PRD, que se dicen cercanos a la gente y promotores de la participación ciudadana, los mayores responsables del desastre urbano.

La discrecionalidad y la corrupción han ido en aumento. Como dice el dicho, “no te quejes de este señor, no te venga otro peor”. R. Pascoe lo ha documentado con precisión en estas mismas páginas. Con el Bando 2, AMLO autorizó el cambio generalizado de usos de suelo en cuatro delegaciones. Vino Ebrard con la Norma 26 que hizo lo mismo, pero en las 16 delegaciones. Mancera quiere ir más allá con las normas 30 y 31 que exentan a 600 colonias del estorbo que significan los programas delegacionales o planes parciales que rigen en sus zonas. 600 colonias en las que estos programas serán letra muerta. 600 “zonas liberadas” en las que se podrán construir edificios en donde las leyes actuales lo prohíben, en donde las alturas permitidas podrán ser rebasadas, en donde las áreas libres no tendrán que respetarse, en donde los lugares de estacionamiento no serán exigidos, en donde el coeficiente de utilización del suelo se aumenta en 25% por decreto, en donde la infraestructura está rebasada (los detalles en @SumaUrbana y #SalvaDF).

(Continúa)



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