“Corredor Chapultepec: proyecto en el banquillo”, artículo de Moguel
El articulista, hasta hace unas semanas funcionario del IEDF, se ocupa de la polémica sobre el proyecto que ya causó la renuncia de Alberto Ruy Sánchez al Consejo Consultivo.
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(Foto: Cuartoscuro/Saúl López).

En torno al Corredor Chapultepec

Julio Moguel

PRIMERA PARTE

EL PROYECTO ARQUITECTÓNICO EN EL BANQUILLO

Nota introductoria

1.    La puesta en marcha del proyecto Corredor Cultural Chapultepec-Zona Rosa fue anunciada por el Gobierno del Distrito Federal en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 19 de mayo de 2014, dando como argumento central para su realización el de la conveniencia y la necesidad de construir una “calle completa con vocación cultural” en avenida Chapultepec, en un trazo que va de la calle Lieja a la Glorieta de los Insurgentes. La extensión total de la obra: 1.3 kilómetros; con 79 mil 300 metros cuadrados en el nivel superficial y 36 mil 700 metros cuadrados en calles aledañas y estacionamientos subterráneos (116 mil metros cuadrados de construcción en total).

2.    El nombre originalmente definido, como “corredor cultural”, es falso o equívoco. La obra es en realidad un corredor-parque elevado con espacios para el comercio.

3.    La entidad líder del proyecto es la Agencia de Promoción de Inversiones y Desarrollo para la Ciudad de México (ProCDMX), encabezada por el señor Simón Levy. ProCDMX funciona como una paraestatal dependiente del gobierno del Distrito Federal. Greenpeace la ha calificado como una “Agencia de Atracción de Inversiones”.

4.    Como Agencia de Atracción de Inversiones, ProCDMX interviene en el proyecto como broker activo del Corredor Chapultepec. Es decir: no le interesa si la inversión afecta o no al bien o al interés público. El proyecto pretende financiar con recursos privados la totalidad de la obra, en una concesión de los espacios públicos que se ocupen por un lapso de 40 años. La inversión privada y directa se calcula en más de mil millones de pesos. Los beneficios totales que genere la obra durante esos cuarenta años se repartirán de la siguiente forma: el 94.88 por ciento para los inversionistas, el 5.12 por ciento para el gobierno de la ciudad.

En el entramado de lo absurdo

Teodoro González de León es tan conocido que no debería ser presentado. Es como hacerlo con Francisco Toledo, para hablar de artistas mexicanos vivos. Pero digamos simplemente, para quienes no lo conocen, que es uno de los arquitectos mexicanos más reconocidos en México y en el mundo.

Que don Teodoro tenga estos méritos reconocidos y consagrados no tiene la menor importancia para Simón Levy, activo y principalísimo actor del proyecto Corredor Cultural Chapultepec-Zona Rosa. Frente a una consideración crítica del arquitecto en torno al referido corredor, Levy dijo en su twitter que lo argumentado por el Premio Nacional de las Artes y miembro de El Colegio Nacional era “ABSURDO” (así escrito en el twitter: con mayúsculas).
Dejemos de lado en estas líneas el señalamiento de que una respuesta en twitter a una personalidad como la mencionada ya es en sí misma una majadería. Concentrémonos en la calidad de la respuesta. Dijo Levy en su twitter:

Seguir privilegiando a los mismos, exentar impuestos a los que más tienen para que la sociedad pague obras públicas, más edificios sin planeación? […] Su propuesta de urbanismo de códigos postales para que los que menos tienen les paguen a los desarrolladores. ABSURDO.

Valiente texto del que cualquier persona inteligente y responsable podría avergonzarse. ¿Se entiende el balbuceo? ¿Están estas palabras a la altura de los señalamientos y del rango de prestigio de Teodoro González de León?

Pero lo que resalta en realidad de estas escuetas líneas es el grado de violencia con el que Levy quiere descalificar a don Teodoro. “ABSURDO”, dijo Levy. Y lo dijo con mayúsculas. ¿Absurdo? Echemos una mirada a lo que dijo el arquitecto.

La crítica de González de León

Los señalamientos de González de León aparecieron en el diario Reforma del jueves 12 de noviembre del año en curso. Y dice:

El rescate de Avenida Chapultepec es urgente, pero se debe aplicar un proyecto integral de primer piso […] El plan gubernamental que se desarrolla tiene que contemplar la fusión de predios y un agresivo programa de incentivos fiscales para los propietarios, incluso de cero impuestos por 20 años […] Avenida Chapultepec ha sido el patito feo de la ciudad. Es una calle como pocas. Tiene 56 metros de ancho, es una fortuna urbana. Hay que lucir lo amplia que es […] Si meten en medio algo se acaba la amplitud de la avenida […] un proyecto a nivel de piso, además de tener menos costo, permitiría incluir todo tipo de equipamiento urbano y de movilidad: andadores, ciclovía, carriles y un confinado para el Metrobús.

El planteamiento de González de León no fue un rayo que cayera de cielo sereno. Muchas voces lo han acompañado. Siguiendo en el gremio de los arquitectos podríamos agregar, por ejemplo, a Miquel Adriá y Alberto Kalach. Veamos.

Miquel Adrià y Alberto Kalach en el escenario

Miquel Adrià es un arquitecto español que desde hace unos veinte años reside en México. Encargado de la restauración del Hotel Cortés, es actualmente director de la revista Arquine.

Consultado sobre el Corredor Chapultepec, Adrià fue directamente al grano:

Una ciudad que cobra impuestos debe ser capaz de generar su propio futuro. En lugar de estetizar la ciudad –como apunta GillesLipovetsky—“con arquitectos y urbanistas convertidos en decoradores de la ciudad al servicio del marketing y el retailing”, debemos apostar por un urbanismo resiliente que restaure las funciones básicas de la calle.

Más ajustado a un lenguaje común, AlbertoKalach, arquitecto que tampoco requiere presentaciones, dice con respecto al proyecto Corredor Chapultepec:

“El Corredor Cultural Chapultepec es en realidad un centro comercial equivalente a un Walmart. El riesgo de su construcción es que una vez que a un desarrollador privado se le otorgue el permiso para construir en la calle, otros continuarán rompiendo un acuerdo muy antiguo: la calle es de todos […} Existen otras soluciones más sencillas y económicas: ordenar los carriles de autos, autobuses y bicicletas y hacer más amplias las banquetas. De esta manera, la plusvalía se derramará entre los vecinos y no un solo inversionista. El Corredor es un proyecto abusivo”.

Puede leerse, en síntesis, desde la opinión de Miquel Adrià y de Alberto Kalach, que el proyecto del Corredor Chapultepec se encuentra al servicio del marketing y del retailing, que es equivalente a la construcción de un Walmart, que es esencialmente privatizador y desestructurador de pactos añejos (el de indica que “la calle es de todos”) y que se trata de un iniciativa “abusiva”.

Otras voces…

No sólo los arquitectos han dirigido su crítica contra el proyecto de Miguel Ángel Mancera y de Simón Levy. Acompañando las opiniones de Adrià y de Kalach, en un documento titulado “Otro Chapultepec es posible” –y que es firmado por unas tres centenas de personalidades políticas, del medio cultural y periodístico y de la academia (que incluye a instituciones internacionalmente prestigiadas como Greenpeace)–,  se dice sobre el Corredor Chapultepec:

Primero, no es necesario: son muchos los especialistas que han cuestionado la pertinencia de colocar un centro comercial sobre una estructura elevada para “recuperar la calle” en términos urbanos pero también financieros, de la gestión misma del proyecto y del empobrecimiento del espacio público […] Segundo, no hubo participación ciudadana: […] En sí, los compromisos financieros y legales asumidos por ProCDMX antes de presentar públicamente el proyecto limitan de manera fundamental las alternativas que pudieran ser puestas en consideración de la ciudadanía […] Tercero, no fue transparente: aunque se hayan cumplido en tiempo y forma ciertos requerimientos legales, el proyecto se presentó de manera pública y amplia una vez que todas las decisiones importantes habían sido tomadas. No hubo un concurso público de arquitectura, ni un contraste real entre las alternativas posibles. El proceso parece diseñado para justificar un proyecto comercial seleccionado previamente […] Cuarto, no es cultural: al revisar los planos del proyecto y ante la falta de uno avalado por la Secretaría de Cultura, los mismo miembros del Consejo Consultivo, designados por ProCDMX, solicitaron quitar en toda presentación del proyecto el calificativo de cultural, lo que implica que toda la información proporcionada hasta ahora de manera oficial ha estado basada en un equívoco y resulta, por tanto, engañosa y poco confiable para tomar decisiones a partir de la misma […] Quinto, no es en beneficio público: se ha querido presentar este proyecto en específico como ganancia para la mayoría cuando no es sino un negocio para unos cuantos, lo que lo pone en entredicho.

El documento en cuestión no sólo dice los “nos” al corredor; también indica sobre qué pasos sí habría que caminar:

[…] amplias banquetas bien diseñadas, accesibles para todos y con grandes y generosos árboles que den sombra; [de] un transporte público eficiente, ordenado, moderno y adecuado para nuestra ciudad; [del ordenamiento del] flujo vehicular [que privilegie] al peatón y a la bicicleta de acuerdo con los más altos estándares internacionales de movilidad; [.de] un número limitado de espacios comerciales con cafés y puestos de periódicos y libros, además de bancas, de fuentes y de juegos; [de una] señalización clara e iluminación adecuada, con horario para transporte de carga y mejor servicio de limpia […]

Por economía de espacio no nos extenderemos más en este documento. Pasemos a escuchar otras importantes voces críticas en torno al proyecto del Corredor Chapultepec.

La voz y la dimisión de Alberto Ruy-Sánchez

El 20 de noviembre, el conocido ensayista, poeta, cuentista y novelista Alberto Ruy-Sánchez, dio a conocer su “Crónica de una decepción anunciada. Carta abierta a Patricia Mercado”, presentando con ella su renuncia al Consejo Consultivo del mencionado Corredor.  Veamos algunas de las razones expuestas para explicar su renuncia:

[…] no existe un estudio serio y completo del impacto urbano. Los supuestos beneficios para la ciudad que la propaganda no deja de enunciar son puras intenciones sin fundamento. Hay un interesante estudio urbano pero tan sólo de la colonia Juárez y de una cuadra al lado de Chapultepec […]; en las condiciones actuales el Corredor Chapultepec convertirá sin duda a la mitad de la colonia Roma y a una parte de la Condesa en algo similar a lo que ahora es la Zona Rosa. Un desastre urbano.

Esta conclusión pudiera haber sido suficiente para fundamentar una renuncia que, como queda claro en las líneas y entrelíneas de la carta, estaba pensada con mucha antelación. Pero hay otros motivos de la decepción anunciada de Alberto. Veamos:

No se ha estudiado ni por asomo qué tipo de proyecto cultural se quiere o se requiere, aunque se anuncia en el título como una de las marcas fundamentales del Corredor. Significativamente, tampoco se le destina un centavo del presupuesto. Se le dedica un espacio breve en el plano arquitectónico pero sin mayor definición. Es evidente que el tema nunca fue tomado con seriedad y tan sólo se le usa como maquillaje o máscara del centro comercial […]

En cuanto a los impactos de la obra sobre la movilidad urbana, nos dice el escritor, ésta

[…] no mejora en lo absoluto con el proyecto […], el transporte privado será el mismo […], no incluye alguna medida para desincentivar el uso del automóvil, y […] el transporte público […] será más que deficiente. Catástrofe vial.

Y no son menores los problemas en el campo económico:

[El proyecto] está hecho llanamente como se hace el Bussiness Plan de un edificio […] No es un estudio económico urbano que tome en cuenta los intereses de la ciudad a mediano y largo plazos. Y, sobre todo, que piense en la ciudad como un todo […] Al leer los estudios financieros no me parece que se calcule correctamente el verdadero valor comercial de ese terreno a 40 años […] Y, ¿cuál es el valor a largo plazo, no de un terreno cualquiera, sino el de una gran avenida por en medio de ella? Es un problema fundamental de criterios de valoración que incluso desde la más elemental perspectiva económica resulta perjudicial para la ciudad. No para los inversionistas privados. El contrato actual que calcula 5.12 por ciento de ganancia para el gobierno de la ciudad es […] muy mal negocio para la ciudad. Con la extraña salvedad de que la aportación de cuarenta años del terreno hecha por el gobierno ya se hizo en total, incluso calculando su valor por debajo de su valor potencial y el 5.12 por ciento de pago para el gobierno está sujeto al riesgo de las ganancias. Sumamente extraño. Todos los analistas que me han ayudado coinciden en que al gobierno se lo llevaron al baile. Suponen, no podemos saberlo, alguna razón oculta que justifica tan mala negociación (si es que la hubo) para las arcas de la ciudad y tan perjudicial para los ciudadanos.

Pero hay algo más que Ruy-Sánchez deja entrever en algunas de sus líneas y que marca un punto crítico importante con respecto a la puesta en marcha del proyecto, a saber: el relativo a la consulta en la que quedó comprometido el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), y que, como todo parece indicar, de seguir el curso ya trazado de los acontecimientos, dará “legalidad y legitimidad” al proyecto mencionado de Mancera-Levy. Agrega el escritor:

De cada uno de los puntos anteriores hay mucho que decir y lo haré poco a poco en varios artículos. Y no me he metido todavía con el tema arquitectónico del segundo piso, porque ha sido el más arduamente criticado. Tanto y por voces tan autorizadas que resulta de nuevo muy extraño, que se insista en impulsarlo a ultranza y se le siga considerando una opción sana. Opiniones autorizadas que se intentará desacreditar con una “consulta” a todas luces mayoriteada.



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