¿Contrarreforma?, artículo Gabriel Guerra Castellanos
El analista en temas internacionales, Gabriel Guerra Castellanos, escribe sobre la situación en Guerrero y Oaxaca, al presentar contrarreformas educativas, lo que representa que han "doblado la manos" frente a la central sindical.
(Foto: Cuartoscuro)

¿Contrarreforma?

Gabriel Guerra Castellanos/ El Universal

01 /Abril/ 2013

Durante años, muchos, demasiados, la invulnerabilidad de Elba Esther Gordillo (EEG) y del sindicato que encabezaba vitaliciamente era considerada un artículo de fe. Corría el siglo pasado cuando ya se alertaba sobre el efecto pernicioso que un liderazgo de este tipo puede tener sobre los niveles educativos, pero poco o nada se hizo en ese momento para acotar a tiempo a la mujer que, puesta por el gobierno de Carlos Salinas a reemplazar a un cacique sindical que había sido su mentor, demostró que al menos en algunas cosas la alumna podía superar al maestro. Carlos Jonguitud Barrios, hoy olvidado, fue un muy poderoso dirigente magisterial que nunca soñó siquiera con llegar a tener los niveles de influencia, riqueza y control político que llegó a amasar la maestra Gordillo.

EEG era un pilar electoral del viejo régimen, hasta que dejó de serlo, tanto ella como el sistema anterior. Entusiasta del llamado “cambio”, fingió un enamoramiento que Fox y Martha Sahagún sí le correspondían, y crecieron su influencia y su poder. Ya no sólo el sindicato era de ella, poco a poco nuevas posiciones se le colocaron a disposición: la Lotería Nacional, el ISSSTE, un nuevo partido político…

Con Felipe Calderón el poderío de La Maestra fue a más y más: su yerno subsecretario, la política educativa en sus manos, nada era demasiado para ella, hasta que le sucedió lo que a los que, teniéndolo todo, carecen de voces críticas a su alrededor: no hubo quién le advirtiera del cambio de sentimiento en la opinión pública, que de malo paso a ser pésimo, ni mucho menos en las élites, que se empezaron a cuestionar cada vez más en voz alta el costo que para el país tenía el mantener un cuasi monopolio de la educación básica que colocaba a México en lugares vergonzosos en toda medición internacional seria.

EEG decidió que ante las críticas y ataques la mejor defensa era rodear las carretas, cerrar su círculo y dispararle al que se acercara. En vez de buscar redimir su imagen, de usar su poder y su dinero para avanzar la causa de la educación que en sus manos estaba, La Maestra se mostró intolerante, inaccesible, y alejó de sí cualquier posibilidad de reflexión que no fuera la de la autocomplacencia. Fue en ese momento, cuando decidió que ella y su grupo cercanísimo, que para entonces ya estaba compuesto predominantemente por sus familiares, eran los únicos poseedores de la verdad, que comenzó a equivocarse políticamente, a analizar mal la circunstancia, a no medir sus propias fuerzas y las de sus adversarios.

El anuncio y la posterior aprobación de la reforma educativa no fueron las gotas que derramaron un vaso que ya hacía tiempo estaba desbordado, fueron tan sólo la confirmación de que el nuevo gobierno había hecho sus cálculos y llegado a la conclusión de que Elba Esther Gordillo y el SNTE no eran indispensables ni invulnerables. Fue la primera gran prueba de fuerza del gobierno entrante, en un asunto que nos atañe a todos: a los que tenemos hijos, sobrinos, nietos; a quienes vemos un país en el que la mayoría de la gente muestra carencias asombrosas en tareas básicas y elementales; a quienes creemos que el desarrollo sólo puede darse cuando se cumplen estándares mínimos de niveles educativos…

Con el concurso de las principales fuerzas políticas se logró lo que se decía imposible: una reforma educativa de verdad y de fondo. No perfecta, no terminada aún, pues faltan las leyes secundarias y su posterior aplicación (que es donde veremos si las cosas van en serio o no), pero muy superior a lo que los optimistas imaginaban hace pocos meses o años.

Nunca me he hecho ilusiones acerca de la malévola dupla sindical que ha mantenido como rehén a los alumnos mexicanos: todo lo malo y corrupto que era el SNTE es lo cerrada y dogmática que es la CNTE. Unos pillos, los otros estalinistas, ambos le hacen un enorme daño a México. Su oposición era de preverse y de prevenirse, sus tácticas también.

Es por ellos que no me explico como dos gobernadores que se dicen progresistas, de Guerrero y de Oaxaca, han doblado las manos frente a esta central sindical, temerosos de bloqueos, incapaces de hacer valer la ley ni el interés de sus propios estados.

A nadie puede sorprender que la CNTE busque la contrarreforma educativa. Pero que pare ello cuente con la connivencia de los señores Aguirre y Cué es verdaderamente asombroso. El enemigo, hoy, despacha en los palacios de gobierno…







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